miércoles, 11 de agosto de 2010

Conciertos en Damasco

Han sido unos días cultureta en Damasco, y he podido asistir a dos conciertos de músicos locales en la Citadela de Damasco, un decorado único, aunque el sonido deja mucho que desear. 



Por un lado Marcel Khalife, músico Libanés de reconocido prestigio internacional, así lo indican los muchos galardones y premios que ha recibido en muy diversos países, así como sus más de cien conciertos fuera de la región: en Europa, América y Asia.



Marcel ha recorrido el mundo defendiendo aquello en lo que cree: la libertad y la democracia, y aunque hace años que vive en Paris él es ante todo un ciudadano del mundo que no olvida sus raíces. El Líbano corre por sus venas, como él dice. Canta en árabe, y aunque me hubiese gustado entender la letra de sus canciones es cierto, como bien sabemos los españoles, que cuando se trata de música no hace falta entender las palabras para captar su significado y sobre todo su intensidad. El público Sirio no es el más animado del mundo, pero en más de una ocasión consiguió ponerles a todos en pie para cantar con él y su banda.



Marcel es un músico peculiar, virtuoso del laúd que empezó a tocar desde muy joven. Sus primeros encuentros con la música fueron en la iglesia a la que acompañaba a su madre de niño, las voces de los coros cristianos, aunque hay una innegable influecia de la música árabe y musulmana en su estilo, y él recuerda que desde niño le marcó la llamada a la oración de los imanes, esa música de la que he hablado aquí antes. 


Es un músico social muy involucrado con la lucha palestina, pero no tiene vínculos familiares con este pueblo. Fue de niño cuando tuvo su primer contacto con ellos, pasaba de camino al conservatorio por zonas de refugiados palestinos y se preguntaba por qué eran tan pobres y por qué vivían en condiciones tan lamentables, por qué tanta miseria. Entonces descubrió el conflicto y desde muy pronto sintió que debía contribuir de alguna forma a cambiar su destino. Se involucró por completo con la causa palestina y de hecho la mayoría de sus canciones son adaptaciones de uno de los más grandes poetas palestinos, Mahmoud Darwish.


El segundo concierto al que he asistido ha sido el de Lena Shamamyan, cantante siria de origen armenio, joven, guapa, y que tiene una voz impresionante! Acompañada de una banda de jazz, ella también defiende los derechos de los palestinos –aunque su música no sea social como la de Khalife- y de hecho este concierto era para ellos. 


Varias cámaras de televisión grababan su música y la emitían en directo en Ramala, las ganancias del concierto van destinadas al pueblo palestino, y había también un músico palestino acompañándola en un par de canciones. De esto no teníamos ni idea hasta que empezó el concierto. 



La música de Lena es tranquila, aunque su voz transmite como la más dinámica. Parece mentira que una cara tan dulce pueda tener tanta fuerza. 

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miércoles, 4 de agosto de 2010

Un fin de semana cualquiera en Damasco

Tal vez te preguntas cómo es un fin de semana en Damasco y la verdad es que se parece más a un país occidental que cualquiera de los países árabes o asiáticos que conozco. Es más, esta es una cultura mediterránea en muchos sentidos. Por ejemplo a los sirios les gusta pasar tiempo con sus amigos y su familia, y siempre encuentran tiempo para los dos.

Las noches suelen empezar de forma tranquila, primero cena, luego se fuman un narguile, y después lo normal: copas en bares y discotecas. A mi me gustan las terrazas que están en los tejados, rooftops como dicen aquí usando el vocablo norteamericano, porque las vistas de la ciudad son maravillosas de noche, y me gusta uír del aire acondicionado y disfrutar de la brisa nocturna, cuando la hay.

Los cafés en los que tienen narguiles no suelen servir alcohol, y las verdad es que una cosa no va con la otra. El narguile es la pipa clásica árabe en la que se fuma tabaco, nada de drogas, y es bastante relajante, yo creo que porque te deja el cerebro atontado, y es que una pipa es como fumarse media cajetilla de tabaco, sin parar, durante un par de horitas. Vamos, una joya para la salud. Aquí lo fuma todo el mundo, ricos y pobres, hombres y mujeres, adultos y adolescentes (¡incluso niños!¬¬). Sin embargo en los bares y discotecas si no sirviesen alcohol no habría nadie.

Salir en Siria no es barato, de hecho la vida en general no es barata, la inflación está por los cielos, y lo normal es pagar entrada con derecho a una consumición alcohólica o dos refrescos, por unos 12 euros. El fin de semana pasado salimos con un grupo de amigos y teníamos una mesa reservada, que sale a unos 35 euros por persona con derecho a tres copas. Sobra decir que estos precios sólo se los pueden permitir los extranjeros y la gente bien. Eso sí, en las copas echan un chorro diminuto de alcohol, no sé si para ahorrar, para que consumas más, o con un objetivo algo más noble: que la gente no se emborrache.

Muy al estilo mediterráneo, no esperes encontrarte los bares muy llenos antes de medianoche. Aqui es como en España, parece que siempre es pronto para salir, y aún más pronto para volver a casa a dormir. No tengo del todo claro a qué hora cierran los sitios porque nunca me he quedado hasta el cierre, y es que ya no estoy acostumbrada a estos horarios. ¿Me estaré haciendo mayor?

Las mujeres, como he comentado aquí en otras ocasiones, se arreglan mucho para salir y sin duda se toman su tiempo para ello: el pelo perfecto, el maquillaje también. Pero los hombres no son menos y van bien vestidos, como manda la etiqueta de las discotecas y la obligación social. Si eres alguien se tiene que notar. La moda es muy occidental, ellas con vestidos, taconazos casi todas, bailarinas algunas; ellos con vaqueros, camisa y zapatos, nada de deportivas o sandalias. Ellas son guapas y muy seductoras, sobre todo cuando bailan.

Es de lo más normal ver a grupos de expatriados* mayores sentados, copa en mano, mirando fijamente a los sirios bailando, y a éstos parece gustarles, digo yo que también por eso ponen tanto empeño en estar guapos.

(* En mi familia se parten de risa con este término, pero no encuentro uno mejor porque extranjero no connota exactamente lo mismo. El expatriado es el que vive aqui, normalmente por razones de trabajo, mientras que un extranjero puede ser simplemente un turista.)

A los sirios les encanta bailar y lo hacen como profesionales. Deben llevar el ritmo en la sangre, como los latinos, y no tienen vergüenza alguna, se mueven por la pista tranquilamente y desplazan al de al lado si éste se deja. Mueven las caderas como Shakira, de origen libanés, pero el movimiento de manos, brazos y cabeza hace parte innegable de su baile.

La música es un popurri, de todo, ritmos árabes pero también disco y por supuesto salsa. ¡Cuánto les gusta la salsa! Y por alguna extraña razón siempre creen que a mi también, pero nada más lejos de la realidad. Además, viéndoles a ellos no me atrevo ni a intentarlo.

Damasco es una ciudad extremadamente segura y puedes caminar por la calle a cualquier hora del día o de la noche, incluso cuando estás sola. Los taxis siempre intentarán timarte si eres extranjero pero si insistes un poco usarán el taxímetro, y después basta con que les des una pequeña propina. De todas formas un taxi te lleva al lado opuesto de la ciudad por tres euros.

Así que si un día decides venir a Siria, asegúrate de guardar algo de energía para las noches, ¡te hará falta! Pero no te preocupes, las mañanas de los fines de semana las pasan durmiendo, y a esto reconozco que ¡no me ha costado acostumbrarme!
   
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sábado, 31 de julio de 2010

Damasco: Ni luz ni agua, pero he sobrevivido a días peores

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Las ventanas del salón están abiertas y por ellas entra ese aire espeso y denso de los días calientes y húmedos de verano. Es viernes y el aire trae consigo la voz del imán que llama a los fieles a la oración. Es dulce y no parece en absoluto agresivo o impositivo; es casi música, una melodía tranquila y pausada, como dice el padre de un amigo.




Con este calor lo que me apetece es estar en la playa, como tantos otros estáis en el mediterráneo. Me conformaría con estar en Latakia, ciudad costera mediterránea también, y una de las más liberales en Siria, donde un enorme porcentaje de la población es cristiana. Estoy invitada a una boda allí en Agosto, pero la boda a la que voy es musulmana, y en pleno Ramadán…. ¿Te imaginas?

Bueno, pues es todo lo contrario a lo que has imaginado, a lo que yo esperaba. Ni habrá segregación por sexos, ni tengo que vestirme de forma conservadora (de hecho me han dicho que cuanto más corto el vestido, más acorde estaré con el resto!), por supuesto no ayunaremos, y para rematar habrá alcohol para quien así lo desee, o sea, para casi todos. Es una boda alawita, que es una rama del Islam más abierta y da la impresión que para ellos la religión es más una cuestión que queda entre tú y dios, y no una obligación social.

Y es que parece que siempre metemos a todos los musulmanes en el mismo saco, y es tan injusto como meter a todos los cristianos en otro. Católicos, protestantes, ortodoxos y un muy largo etcétera pueden tener una base común, Jesús, como la tienen los musulmanes, Mohamed, pero chiítas, sunís, alawitas y otro largo etcétera son muy distintos unos de otros. Tal vez cuando yo tenga claras del todo las diferencias y los orígenes me atreva a explicarlo aquí, pero de momento no controlo el tema y no quiero escribir chorradas. Si alguien se anima puede contárnoslo en los comentarios =)

Volviendo al aire espeso y caliente, he entrado en la habitación de mi colega, que lleva dos días de viaje, y el termómetro marca 36C. He encendido el aire acondicionado porque quiero jugar a la Wii más tarde, y he vuelto a mi cuarto a leer un rato. De pronto se ha ido la luz y 15 minutos más tarde el calor ya es insoportable. He pensado en la explicación que me dio un ingeniero a los apagones cada vez más comunes durante el verano, y no es sólo que la demanda aumenta dramáticamente con el calor (aire acondicionado, neveras, refrigeración de fábricas etc) sino que además cuando hace calor se produce menos energía. Con lo cual si a un aumento de la demanda sumas una reducción en la producción, te encuentras como yo, asada como un pollo en tu apartamento.

Entonces he pensado que tal vez una ducha aliviaría el calor, y así además gano algo de tiempo mientras vuelve la luz, pero mi gozo en un pozo, el agua sale tan caliente que no sólo no me refrescaría, sino que casi me quema. Y tanta casualidad sólo puede tener algo en común... Hace una semana nos enteramos de que no sólo hay cortes de electricidad sino también de agua, pero de éstos no nos habíamos dado cuenta porque todos los edificios tienen “reservas”. Cuanto mejor es la zona en la que vives, más agua habrá almacenada en tu casa y es improbable quedarse sin. Y fue entonces cuando entendí que esos barriles rojos de plástico que veo sobre los tejados de absolutamente todas las casas de Damasco guardan el agua de la que hablo ahora. 






Los cortes de agua al parecer son muy frecuentes, y hay camiones cisterna que recorren los barrios residenciales un par de veces en semana para rellenar los barriles/depósitos. Así que esos barriles están en el tejado, a pleno sol, y hoy hace unos 45C fuera, con lo cual el agua está ardiendo y así es como sale por mi grifo. Pero tal y como dice mi madre, es mejor tener agua caliente y no fría que a la inversa.

Así que he decidido salir de casa y aventurarme en las calles vacías de un viernes por la tarde en Damasco. Sé que con la caída del sol empezará a salir gente a las calles, y para la cena los restaurantes estarán llenos a rebosar. Con suerte cuando vuelva ya tengo luz, y una duchita fresquita.


 * Fotos tomadas por la elfa
   
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martes, 27 de julio de 2010

I read the news today oh boy



I read the news today oh boy


Resulta que en Indonesia las mezquitas no miran hacia la Meca sino a Somalia
Se preguntan ahora si habrá que destruirlas y reconstruirlas
Pero algún sabio dice que aún así Alá escucha
Y aunque la noticia es algo triste
No he podido más que reírme

I read the news today oh boy


Para celebrar el 10o aniversario del Presidente
Han plantado una bandera de 637 metros cuadrados
Sobre un mástil de 107 metros
Y aunque la noticia es algo tonta
No he podido más que reírme

I read the news today oh boy


Venezuela ha desenterrado el cuerpo de Bolívar
Es ahora importantísimo saber si Colombia le envenenó en 1830
Eso anunció Chávez en Twitter
Y aunque la noticia es algo triste
No he podido más que reírme

I read the news today oh boy


En Malasia hay un reality que arrasa por sopresa
Seis guapos malayos compiten por ser el más religioso
Y como premio un viaje a la Meca, un portátil y un coche
Y aunque la noticia es algo tonta
No he podido más que reírme

I read the news today oh boy


Enrique Iglesias va a hacer esquí acuático desnudo
Para celebrar la Copa del Mundo
Además asegura que esta no es su primera vez
Y aunque la noticia es algo triste
No he podido más que reírme

** Todas estas noticias son reales y están publicadas en la misma edición del único periódico en inglés del país. Viva semejante calidad editorial, gracias señores censores!! **
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jueves, 22 de julio de 2010

Apaga y vámonos

De camino a una reunión he visto a un niño esquelético desmayado en los brazos de su padre, supongo que por el calor y, visto su cuerpo, por desnutrición. En plena calle en pleno día. Conducíamos demasiado deprisa para poder parar y tampoco hubiese podido hacer mucho, pero he soltado un Oh my god desde el fondo del corazón y Moustafa me ha mirado en el retrovisor con la misma cara de espanto que seguramente yo tenía. Se me han saltado las lágrimas inmediatamente y él, en silencio, me ha pasado un kleenex. Unos con tanto y otros con tan poco, y la vida sigue. Yo quejándome hace sólo un rato porque el coche de Moustafa no tiene aire acondicionado, porque mi secretaria es lenta, porque mi empresa se empeña en que me abra una cuenta bancaria en Siria. Muerta de envidia esta mañana porque en 3 días he visto unos 5 iPads y quería uno. ¿Pero qué coño nos pasa? ¿Cómo hemos permitido que el mundo se convierta en esto? ¿Cómo hemos olvidado que todos provenimos, en realidad, de una misma familia, de un mismo vientre? Sólo queremos MÁS MÁS MÁS. Más dinero, más prestigio, más cosas materiales. Tenemos casas más grandes, más ropa, más coches, y mucho menos tiempo para disfrutarlo y ni que decir tiene que cada vez somos más infelices. Cada vez hay más jóvenes deprimidos que en realidad lo tienen todo, se sienten perdidos, no saben lo que quieren. Y cómo van a saberlo en esta sociedad podrida que dicta quienes somos por lo que tenemos y lo que los demás opinan de nosotros. Un mundo en el que permitimos que el de al lado se muera de hambre mientras miramos hacia otro lado, escondidos tras unas gafas de sol, móvil en mano, el monedero y el estómago llenos. Me acaba de dar una bofetada la vida y estoy dispuesta a poner la otra mejilla, a ver si así me dura un poco más esta visión que me horroriza pero a la vez me recuerda que lo esencial lo tenemos, gracias a dios o a quien sea, y que estamos rodeados de gente que vive en peores condiciones y seguramente no se queja ni la mitad. Hoy odio todo lo que me rodea, la hipocresía de nuestra existencia. Odio escribir estas líneas porque sé que yo hago poco por cambiar las cosas, participo como todos en esta farsa, y dentro de un rato estaré reunida con el magnate de turno que está a punto de irse a pasar unos días en su yate en la costa Azul o en Marbella. Pero también siento que son ellos mucho más culpables porque ellos sí tienen en sus manos la posibilidad real de cambiar cosas, de mejorar la vida de otros, y no lo hacen. No lo piensan, no se les ocurre, no les importa. No nos importa, nos olvidamos. Y ese niño sigue, como millones en otros lugares, desfallecido por la falta de algo tan básico como es la comida. Apaga y vámonos.
 
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domingo, 18 de julio de 2010

Damasco: Ni tanto ni tan poco

Mientras de primeras choca lo abierto que parece ser Damasco, poco a poco me doy cuenta de que las cosas son relativas Ni este es un país del todo cerrado, ni mucho menos del todo permisivo. Pero esto parece ser el día a día, unas cosas te soprenden para bien, otras para mal, otras te sorprenden sin más.

El otro día el hermano pequeño de mi amigo, llamémosle Hassan, dio un beso en público a su novia y la policía le detuvo. Tuvo que ir Hassan a comisaría en plena noche, antes de que se enterase el resto de la familia, y convencer al agente de que su hermano es buen chico y no lo repetirá. Es esta una familia importante y con contactos del más alto nivel, aún así por poco no dejan al chaval ir cuando delante del policía se quejó de tan absurda norma. Mi amigo Hassan también la encuentra tonta y obsoleta, pero como dice él, hecha la ley, hecha la trampa, bésate en el coche o dentro de un bar en una esquina, donde no puedan verte los que mantienen el orden.

En la mesa de al lado en un café hay un grupo de adolescentes monísimas, vestidas muy a la Occidental, maquilladas. Tres de ellas llevan velo cubriéndoles el cabello, el resto no. De las veladas, dos llevan falda. Cierto, no son una mini faldas, pero aún así quedan por encima de la rodilla. No entiendo entonces por qué se cubren el cabello. ¿No son las piernas acaso más atractivas que el pelo?

Hoy hemos conocido a la señora que va a limpiar nuestra casa y cocinar para nosotros. Me han sacado, literalmente, de la cama y grande ha sido mi sorpresa cuando me he encontrado a una señora enorme con el pelo cubierto con un velo negro (aquí suelen llevarlo blanco o de colores) y también una abaya, es decir, la túnica esa negra que cubre el cuerpo y la ropa –que no el rostro ni el cabello-. No he visto una de estas desde que he llegado a Siria e inmediatamente he pensado vaya, nos ha tocado la cucaracha. No había terminado la frase que ya me estaba arrepintiendo, por mala, por no tenerle respeto a la señora y a su cultura. Pero ya estamos como siempre... es cultura o cultura?

                ojo que nuestra chica no se parece en nada a esta jovencita!

De todos modos me ha durado poco el debate este interno porque se ha quitado la abaya inmediatamente, igual que los zapatos. Y ya cuando se han ido el dueño del piso y Marc ella se ha descubierto el cabello. Ahora podría estar en Marruecos o incluso en casa en España charlando con la madre de Halima.

Como la señora y yo no nos entendemos, y eso que ella lo intenta, pero es que es imposible, ¡no voy a haber aprendido árabe en una semana! ha subido la mujer del dueño a explicarle cosas. Aquí sí que me he sorprendido, iba aún más cubierta que la señora! Y esta es una chica joven, guapa, con un inglés excelente... y el marido en shorts. Es cierto que su abaya es bonita pero... es que no puedo con estas cosas, y más aquí donde, como dije antes, realmente no he visto a ninguna mujer antes con abaya. Luego ella me ha explicado que es de Arabia Saudita y trabaja en la embajada, lo 1º explicaría su atuendo si estuviésemos en su país, pero aquí no.


Por la tarde damos un paseo y buscamos donde comprar unas cervezas. Al parecer hay muchas tiendas que las venden, nosotros no las encontramos. Sin embargo un kioskero nos dice que él sí tiene alcohol, podemos elegir entre XXL que es una mezcla de Vodka y Redbull (creo) y Bear Beer, una lata de cerveza de medio litro “extra strong” con un 12% de alcohol. Sí, 12%! Vamos, que o te tomas un zumito natural o vas a por el pedo directamente.



* Fotos tomadas por la elfa, excepto la abaya
 
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jueves, 15 de julio de 2010

Damasco, de nuevo

Me cuentan que en Japón empezaron a vender mini babybel hace relativamente poco y a unos meses después tuvieron que lanzar una campaña publicitaria/informativa para que los pelasen. Y yo me pregunto, ¿de verdad se los comian con la plastilina esa roja que llevan alrededor? Entonces pienso que si aún así gustaban, menudo éxito tendrán ahora que sólo se comen el queso! Yo de pequeña me lo pasaba pipa con mis hermanas en Francia haciendo figuritas con la cera esa, nuestro juego favorito eran las uñas postizas.

Han pasado ya como mil años y no me he comido un quesito de esos en siglos, pero resulta que hoy he entrevistado al presi aquí en Damasco. Bel es uno de los mayores inversores extranjeros en el país y el presi nos ha llevado a cenar y después a tomar una copa. Era noche de salsa, ¡de nuevo! Y la mayoría de la gente en el bar de hoy es la gente que estaba en la discoteca la semana pasada. ¡Cuánto les gusta bailar! Yo de nuevo me limito a observar desde una banqueta, mojito en mano. Esto es Siria señores y señoras.

Son las tantas y escucho a Bebo Valdés y el Cigala. Lágrimas Negras es uno de esos discos que nunca me cansa. Cada canción me penetra dulcemente, despierta sentimientos en mi todas y cada una de las veces que lo oigo.

Náufragos del mar que han perdido el corazón... yo aún lo conservo y palpita por Nay en Katmandú, Jota en su fiesta sorpresa, la family celebrando la Copa de Mundo, Sandri y Nico en sus entrañas, Mar de prácticas y casi camino a Praga, Pata de vuelta de un viaje inovidable, los primos pequeños disfrutando de un verano único y mi brother ya con carnet de conducir. Mi corazón palpita por mucha más gente, como Leiritas o Vodkita perrita fiel, que se baña estos días con la ayuda de Soph.

Mr A me falta más que nadie. Ha sido no sólo mi amor sino también mi compañero y apoyo incondicional y constante en los últimos años y ahora está casi camino de Aspen, mientas yo me derrito en una ola de calor que nos ha dejado con el mercurio a 48C en este mes que por dresgracia no es el más caliente del año. No quiero ni imaginar lo que vendrá en unas semanas, pero no puedo más que soñar con descubrir el país entero, más el Líbano y Jordania.

Anyways, es hora de dormir, con el ritmo salsero por desgracia aún en mis oídos, un ritmo muy distinto en los pies, y ni que decir tiene que el corazón va hoy a su bola. Yo, que ya he luchado contra toda la maldad......... disfruto de esta mi última aventura motivada y movida por el deseo de volver a estar junro a vosotros.

No estoy triste ni me siento sola esta noche. Simplemente me gustaría poder compartirla con vosoros. Ya se sabe, la felicidad poco vale cuando no puede ser compartida.

Buenas noches y hasta pronto.
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sábado, 10 de julio de 2010

Imágenes

Me doy un masaje y en el spa suena Julio Iglesias. Les pregunto que si pueden cambiar la música, que la vedad no me gusta ni me pega Julio para un masaje. No me entienden, supongo, ya que sólo aciertan a decir “Julio Iglesias, yes, good, very good” con una gran sonrisa.

Conducimos a través de plantaciones de cactus, cientos de ellos, verdes, enormes. El otro día comimos sus frutos, los llaman higos y están buenísimos, fresquitos, nunca antes los había probado.













 















Comemos en un restaurante de esos giratorio que ofrece una panorámica de Damasco que me impresiona, me apasiona, me deleita.



 














Paseamos por Midan, de noche, tarde. Es una calle larga, estrecha, con puestos de fruta, zumos frescos, especias, alguna carnicería (un carnicero se hace mi amigo), y sobre todo muchos restaurantes de shawarmas (muy similar a lo que nosotros llamamos kebap, aunque para ellos un kebap es más o menos lo que nosotros llamamos pincho moruno...) y tiendas de dulces sirios, un clásico aquí. Todo está abierto 24h y viendo la cantidad de gente que hay, no me extraña. Familias con niños ríen, comen, disfrutan. Alguno se acerca a hablarnos en inglés, un matrimonio con dos niñas preciosas nos dice con orgullo que las pequeñas aprenden inglés en el colegio, pero son tímidas y no dicen ni mu. 



















Cada puesto de dulces nos ofrece alguno para probar, porque sí, porque somos extranjeros, porque aquí son así de simpáticos. Las tiendas son preciosas, no sólo lo que venden esté bien presentado, además muchas de ellas son antiguas y guardan la decoración tradicional.


Nos mudamos por fin a un apartamento con tres terrazas, perfectas para las noches de verano, cuando por fin refresca. Un niño delgadísimo pasa por la calle y nos ofrece ayuda con las maletas. No debe pesar más de 40kg y sin embargo sube mi maleta de 30 sin problema, tres pisos, sin descanso. Le he vuelto a ver hoy, pasados unos días, y me ha saludo efusivamente.

Sigue el Mundial y con él las escenas geniales de fans de cualquier equipo que juegue bien. Banderas por todos lados de nuevo.



Diluvia hoy en Sudáfrica mientras aquí ha hecho 45C y no nos ha quedado otra que pasar el día en la piscina del que fue nuestro hotel los primeros días. Vamos, que nos hemos colado usando el número de habitación que entonces tuvimos. Un sirio que vive en Bélgica, una siria que vivía en Francia, un piloto español y otro italiano que trabajan para una aerolínea local; todos quieren darnos palique.

Veo a Uruguay contra Alemania y pienso en el pulpo ese alemán, Paul; ¿acertará de nuevo? ¿Y mañana? Curioso, me hablo a mi misma en inglés “goal”, “nice”, “well done guys!”. Serán todos estos años viendo fútbol con Mr. A.


Resulta que Paul se ha equivocado..... tal vez mañana haya más suerte. Aunque como dice Nadal, la suerte no da la victoria, es el esfuerzo, y él cree que España ganará. Johan Cruyff también. Y yo. Pero no importa, un 2º puesto me complacería igualmente, aunque costase aceptarlo de primeras. Y es que ya hemos hecho historia!


 * Fotos tomadas por la elfa
    
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lunes, 5 de julio de 2010

Primeras impresiones sobre Damasco

El mundo es un pañuelo, y supongo que cuanto más viajas más pequeño se hace, pero eso no quita que las pequeñas casualidades sigan sorprendiéndome. Aquí va la última... Marc, mi nuevo compañero de trabajo y de aventuras, me ha llevado a ver el partido de Brasil – Holanda con un amigo suyo sirio y un conocido de éste. Resulta que los dos trabajaban en la embajada de Siria en Abu Dhabi.... en la sección de visados.... y estaban allí en 2008. Así es, fueron ellos, en concreto el amigo de Marc, quien me dio el visado, su firma y su sello están en mi pasaporte, así que no hay duda. Dice que me ha reconocido en cuanto me ha visto, no sé si será verdad pero lo cierto es que ellos dos me resultan conocidos.

El partido ha sido apasionante. ¡Nunca pensé que habría tanto ambiente! Cientos de personas en un local con al menos diez pantallas de plasma, gente con camisetas de los dos equipos... una locura muy a la europea, ¡pero en Siria! Me ha encantado, me ha hecho olvidar que estoy lejos, y sobre todo me ha permitido darme cuenta de que este país tiene un encanto especial.



Pocas chicas tienen el cabello cubierto y la mayoría parecen europeas, vestidas como nosotras: faldas, vestidos, camisetas de tirantes, vaqueros, sandalias. Eso sí, nos ganan en belleza, van bien maquilladas y peinadas ¡y muy guapas! Me he sentido mal por ir como de estar por casa, pero ahora ya lo sé.



Después del partido hemos paseado por un centro comercial, en el que la mayoría de las tiendas son marcas internacionales, vestidos, bikinis, minifaldas en los escaparates. No he visto ni un velo en las tiendas.

El partido de Ghana contra Uruguay lo hemos visto en la terraza de copas más chic de Damasco. Aquí bebe alcohol casi todo el mundo, y lo occidentales que parecen me sorprende de nuevo.




No hay NINGUNA chica con velo en el pelo. Además, esta noche es noche de salsa, y ¡cómo bailan! Mueven las caderas como Shakira, ni más ni menos. Bailan igual de bien ellas que ellos, y yo prefiero sentarme y admirarles, mientras de fondo tenemos el partido. Nadie le presta atención a la pantalla gigante hasta que llegan los penaltis. Entonces la escena del partido anterior se repite, la terraza se divide entre los fans de un equipo, y los de otro. Unos aplauden, otros abuchean. Gana Uruguay, la mayoría parece que prefería a Gana, pero no pasa nada, la noche sigue, la música no para y el baile tampoco.



Si todos los días se parecen al de hoy, voy a ser feliz aquí. Sólo falta la familia y Mr. A, pero están conmigo a través de estas líneas, de skype y la webcam.

Buenas noches.

* Fotos tomadas por la elfa
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jueves, 1 de julio de 2010

Ya en Damasco

 

Una vez más estoy sentada en un coche, esta vez en Damasco. Todo me resulta nuevo y sorprendente porque aunque estuve aquí en 2008 todo fue, entonces, muy corto, y ademas me recogieron poco menos que en la misma puerta del avión.

El chófer habla bastante bien inglés y me dice que tenía miedo de no reconocerme, aunque luego se ríe y dice que ha sido fácil: soy la única mujer viajando sola además de la única mujer europea del avión. Creo que éramos sólo 5 mujeres en el vuelo, pero no encuentro razón para ello.

El coche apesta a tabaco pero estoy tan cansada que ya casi me parece que es el ambientador. Me gusta el coche, no me he fijado en el modelo pero es japonés sin duda. Me gusta porque el techo se abre por un lado en la parte delantera del coche, y por separado en la parte de atrás donde estoy sentada. El chófer ha abierto la cortinilla para mi, y mientras escribo ¡veo el cielo y las estrellas! Buen recibimiento, me gusta.

En la aduana me han hecho abrir la maleta de mano porque han visto algo raro en el escáner, eso sí, la maleta ha pasado previamente otros tres controles de seguridad, con sus correspondientes escáneres. Me hacen abrirla y en un inglés bastante pobre sólo aciertan a decirme
- Are you a professional?
Y claro, algo asustada les he tenido que preguntar
- ¿una profesional de qué?
A lo que me han contestado
- Techncian, electronics?
- ¿Ehhhh? No entiendo digo confundida por su pregunta.
Todavía con su inglés rudimentario, pero muy superior a mi menos que básico árabe, me preguntan si llevo alguna máquina.... Por fin caigo:
- Sí, llevo la Wii.
- Una Wii? me preguntan incrédulos.
Así que la saco de su funda y se la enseño, saco un mando, y finalmente el volante del Mario Kart. Se parten de risa y me dan la Bienvenida a Siria.


Las maletas han tardado mucho en salir, y hasta los trabajadores del aeropuerto debían de estar preguntándose que pasaba porque un par de ellos se han subido a la cinta para pasar "al otro lado", al de las pistas de aterrizaje a ver qué pasaba. Cierto, puede que lo hiciesen por simple diversión. El caso es que esa imagen ha despertado una de las únicas sonrisas que he esgrimido desde que me dejaron en Barajas. Las otras han sido cuando he visto la portada de El Jueves -sobre el Burka- y la de El País -con foto de Villa-, y cuando me he comido un bocata de jamón ibérico en el aeropuerto de el Cairo, que me había llevado en el bolso. Aún me queda la mitad, y vuelvo a sonreír pensándolo.


Justo a tiempo, antes de aterrizar, por fin he acabado de leer Tender is the night (de F. Scott Fitzgerald), que empecé justo después de la trilogía de Mc Court y que tuve que dejar aparcado momentáneamente porque no me atraía mucho después de leer al irlandés. Dejo para otro post mi opinión –muy positiva- sobre el libro, pero diré que he llorado con los últimos capítulos, en realidad con el Book 3, tal vez porque ya intuía el final, que no había anticipado. Me pregunto si hubiese llorado si no lo hubiese acabado precisamente hoy que os he dejado a todos atrás, lejos; si no hiciese 48 horas que me he despedido de Mr A para no verle en unos meses.


Llego ya a mi hotel, son casi las 3 de la madrugada y me encuentro con una vista formidable de Damasco de noche. Por desgracia, y aunque estoy agotada, no consigo dormirme y ya empieza a amanecer, pero la mañana me regala la misma vista pero de día, y es igualmente imponente  Ahora sí cierro los ojos para descansar un poco.

 
  
* Fotos de Damasco tomadas por la elfa
   
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sábado, 26 de junio de 2010

De viaje

MADRID
Sólo a unas horas de coger un vuelo a Estambul me encuentro en una comisaría pidiendo un permiso algo especial al Ministerio del Interior -¡ni más ni menos!- y acto seguido estoy en el coche conduciendo hacia una zona que no conozco en absoluto, con un señor a quien tampoco conozco mucho pero que se ha convertido poco a poco en un ángel de la guarda y que resulta tiene un huerto y un corral a las afueras de Madrid. Aunque sé que no me sobra tiempo porque aún tengo que hacer la maleta e ir al aeropuerto, no puedo resistirme a la tentación de llevarle a mi madre verduras fresquitas y huevos cogidos por mi en un corral, no lo he hecho desde la infancia, en Sela y Sueros. Conducimos deprisa, de fondo Bebo Valdés y El Cigala. Nos recibe un gato vago, estirado en el suelo disfrutando cada rayo de sol, y las gallinas cloqueando. Muchas gallinas y dos gallos, uno viejo e inofensivo, el otro dueño y señor del corral. Los huevos están aún calentitos, unos se quedan para incubar. Acelgas, tomates, cebollas, ajos, calabacines. Manzanos y perales. Las verduras huelen a verdura y las frutas a fruta, como debe ser.

ISTANBUL
He recorrido este mismo camino una docena de veces y siempre me ha gustado. Supongo que es la forma más cómoda y rápida de ir del aeropuerto al centro de la ciudad, pero no tengo ni idea. Sales del aeropuerto, te sientas en un taxi, y te dejas llevar. Primero recorres a gran velocidad varios kilómetros de carretera, hasta que de pronto aparece a la derecha el parquecito que siempre me sorprende. Hoy me doy cuenta de lo verde que está en verano, y el contraste con el azul oscuro del mar a su lado es único. En realidad es más como un paseo marítimo o una corniche, ya que acompaña al mar durante varios kilómetros, pero está en una zona tan desangelada, tan poco céntrica, que no pega. A la izquierda hay algunos restaurantes de pescado, y luego nada. Hoy las canchas de fútbol del parque están vacías, es media noche, pero en el puerto industrial -así al menos es como lo llamo yo- hay acción y movimiento. Aún no he visto ninguna mezquita, ni minarete, pero es porque es de noche. Me siento perdida durante un rato, dejo de reconocer la zona por la que conducimos, hasta que me doy cuenta de que vamos a cruzar el Bósforo y veo por fin y con claridad Santa Sofía y la Mezquita Azul a mi espalda, iluminadas, preciosas, imponentes.

PARIS
Escribo ahora desde un tren parisino semi vacío, es pronto por la mañana y me acompaña un joven de aspecto despistado que toca el acordeón. Han sido sus notas las que han inspirado estas líneas. Y sí, claro, le he dado unas monedillas. El acordeón es verde, como sus ojos, y parece bastante viejo, al contrario que su dueño, quien me ha pillado varias veces mirándole. Su música embellece el camino, el día, la vida. Es como una banda sonora de este mini viaje, un poco al estilo Amélie. El tren sigue deslizándose rápido por paisajes poco interesantes, pasamos bajo algún que otro túnel, oscuridad por unos segundos. Y de fondo su música. Nadie más parece mirarle, pero no pueden no oirle, no pueden no sentir cada nota, todas melancólicas pero preciosas. Me gustaría que siguiese tocando para siempre, pero ya ha pasado al vagón contiguo y ahora sólo se oye el tren y alguna que otra señora hablando. Y me quedo con ganas de más, en silencio, intentando tararear la canción que ya he olvidado.

PHILADELPHIA:
Horas en aeropuertos, aviones, embajadas, comisarías: toda una pesadilla burocrática finalmente resuelta de la manera más fácil –que no cómoda- me ha regalado unos días en la Costa Este y la opotunidad de acompañar a mi prima en el día de su boda! Hace mucho más calor que en Madrid; la humedad se te cuela por los poros de la piel y parece ahogarte sin piedad, y ni la brisa del anochecer consigue apaciguar el ambiente. Dura sólo un segundo, pero de pronto no sé si es el calor, el cansancio o si son... ¡luciérnagas! Veo puntitos de luz flotando por el aire, por todos lados, se encienden un segundito, y puf, desaparecen. El jardín está lleno, efectivamente, de luciérnagas, y las sigo con la mirada, intento tocarlas tal y como hace Kaya, el perro de la familia, y a todos les hace gracia mi reacción, ellos completamente acostumbrados a tal espectáculo. De pronto empieza a soplar un fuerte viento, se hace de noche en segundos, y se pone a llover como llovía en Filipinas, o en la jungla de Borneo; una tormenta veraniega con rayos y truenos que dura sólo un rato, pero refresca la noche y nos deja con una sonrisa en la cara. Ya sabéis, después de la tormenta siempre llega la calma.

  
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jueves, 27 de mayo de 2010

Próxima estación: Damasco

Siento un par de punzantes lanzas atravesar mi cuerpo. Una es a la altura del corazón, me corta la respiración, y me dice que va a ser duro volver a marcharme. La otra está en el estómago, y gracias a ella recuerdo que irme significa volver a vivir una aventura, descubrir otra pequeña parte del mundo, su cultura, y en este caso su increíble historia.

                                                 Damasco

Me esperan unos meses en Siria, pegadita a zonas calientes -y no me refiero sólo a las temperaturas del verano- como Palestina e Israel, Líbano, Irak y un poquito más allá Irán. Sin Mr. A.

Escribiendo estas palabras me he dado cuenta de que me voy sin Mr. A pero con MA, jaja, me digo a mi misma con una medio sonrisa forzada para intentar animarme.
























Sé que va a ser una experiencia única, una vez más. Sé que voy a disfrutar como una enana de la multitud de viajecitos que puedo hacer en el país y en la zona. Pero también sé que no va a ser fácil esta vez. Además es la última, y esa siempre implica sentimientos encontrados, agridulces.




Conocí Damasco en 2008 y por alguna razón no escribí aquí sobre aquel viaje. Lo disfruté muchísimo, redescubrí a amigos de la infancia convertidos ahora en amigos de la vida, me sirvió para desconectar de Emiratos y celebré allí el final del Ramadán (bueno, yo realmente no celebré nada, pero esa fue la excusa de mi viaje).
























Ya os iré contando desde allí, pero para abrir boca os cuento algunas cosillas interesantes: Siria es considerada como cuna de civilizaciones y lugar en el que se asentaron los primeros pueblos que dejaron de ser nómadas. Eligieron esta zona por el río Éufrates, que al proporcionales agua permitó que surgiese la agricultura, y después vinieron invenciones tan importantes como el primer alfabeto y las matemáticas. Pero no fue un sólo pueblo, fueron muchos los que pasaron por aquí a lo largo de milenios, y esto ha enriquecido extraordinariamente su historia, su cultura y sus aportaciones al mundo. De hecho, se cree que Damasco y Aleppo son las dos ciudades continuamente ocupadas más antiguas del mundo.





 













 




Siria promete ser un destino apasionante y os aseguro que lo compartiré con vosotros, muy pronto. 














Hasta entonces, ¡sed felices!
























* Fotos tomadas por laelfa en 2008

  
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miércoles, 12 de mayo de 2010

¡Cabréate conmigo! es por una buena causa


He escrito aquí varios post sobre el hambre y la pobreza en el mundo. Hace un par de años os animaba a apoyar a una ONG en el difícil trabajo de convencer a Al Gore para hacer un documental sobre el hambre, algo más tarde me indignó descubrir que hoy en día las familias más pobres del mundo dedican el 60% de sus sueldos a comprar alimentos, mientras en los países desarrollados no llegamos al 10%. “Definitivamente algo falla en este nuestro mundo”, decía ya entonces.


Ayer la FAO presentó su nueva campaña 1billionhungryproject.com (mil millones de hambrientos) que va a desarrollarse principalmente en Internet: vídeos en youtube.com como el que incluyo a continuación, redes sociales (facebook, twitter etc), y unas fotos de esas que quitan el hipo, pero que son increíblemente necesarias para concienciarnos de lo que significa el hambre. No hablamos de gente que pasa hambre un día, sino de gente que se muere poco a poco por desnutrición.

Me encanta el mensaje, creo que lo han clavado: I AM MAD AS HELL. Pero no me convence la traducción al español: Estoy loco de rabia, aunque tampoco se me ocurre una mejor. Además, mad se usa en inglés británico para hablar de locura, pero en inglés americano (EEUU y Canadá) significa enfadado, enojado, o en este caso CABREADO.

Según la FAO de los cerca de mil millones de personas que no tienen nada que llevarse a la boca, 642 viven en Asia y Pacífico, 265 en el África subsahariana, 53 en América Latina y el Caribe, 42 en Oriente Próximo y el Norte de África y 15 en países desarrollados. Así que quienes creíais que África es el continente más castigado, ya veis que en Asia no lo pasan mejor. Asia, mi querida Asia.

Pero en vez de decir yo lo que pienso, me quedo con el mensaje de Jacques Diouf – Director General de la FAO:

El mundo ha alcanzado la espeluznante cifra de mil millones de hambrientos. Una persona hambrienta es una persona enfadada. El hecho indignante de que otros seres humanos continúen padeciendo hambre debería también enfadarnos profundamente. Si os sentís así, quiero que descarguéis vuestra rabia, todos vosotros, ricos y pobres, jóvenes y ancianos, de países en desarrollo y desarrollados. Expresad vuestro enfado por el hambre en el mundo firmando la petición Mil millones de hambrientos. Porque tenemos que exigir a los lideres nacionales, a quienes toman las decisiones y a la comunidad internacional que pasen ya a la acción.

Ojalá este simple post consiga que alguno de vosotros firme la petición de la FAO. La crisis económica no puede ser una excusa para olvidarnos de los más desfavorecidos.

Gracias.

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