Friday, December 11, 2009

ERE en el Portal



No soy yo muy Navideña así que no esperéis encontrar aquí un post escrito por mi sobre el tema. Sin embargo, en uno de los blogs que sigo con asiduidad he leído un texto tan bueno y tan irónico que siento el deber moral de compartirlo con vosotros. Si os gusta os recomiendo que paséis por el blog de Dosabrazos a diario este mes, ya que su autor ha montado un calendario de adviento digital, que consiste en cada día de diciembre abrir una ventanita y encontrar un post nuevo, hasta Nochebuena. Su esfuerzo y empeño merecen un aplauso.

¡Disfrutadlo!

Día 10: ERE en el portal:
Estos días estoy dando en la universidad el tema de las reducciones de plantilla, imposible hablar de un tema de más actualidad con los tiempos que corren. Además ayer un buen cliente que trabaja en una multinacional en proceso de fusión me comentaba lo interesante, desde el punto de vista del aprendizaje, que era ver como los consultores de una prestigiosa consultora estratégica, decidían cuántos despidos debían hacerse y de qué manera, para poder hacer la empresa rentable tras la fusión.

Mañana quiero empezar a poner el belén (o los belenes) en mi casa, y, como estoy en crisis, antes de hacerlo he decidido llamar a uno de estos consultores para que me asesore sobre como rentabilizar al maximo el tradicional nacimiento. El resultado ha sido sorprendente, y por eso os lo quiero comentar. Las decisiones que voy a tomar son las siguientes:

Pastores. Para nadie es un secreto que en todos los belenes hay más pastores que ovejas, parece absurdo, pero siempre ha sido así. Por supuesto me veo obligado a deshacerme de todos, menos uno. Instalaremos pastores eléctricos (cercas electrificadas) con el fin de controlar a las ovejas, y, una vez instalado, se plantea la posibilidad de sustituir, en breve, al pastor por un perro con experiencia.

Personajes gremiales. Es sorprendente la cantidad de artesanos que puede haber en un belén: el herrero, el panadero, el de la leña, el carpintero (haciendo una desleal competencia a San José que se ha cogido baja paternal), el tendero,... y sin embargo es, también, sorprendente ver los pocos clientes que hay. La decisión que hemos tomado es despedir a todos los artesanos, es duro, pero no ha quedado otro remedio. En su lugar hemos contratado a un chino, que en un pequeño comercio fabricará y venderá todos los objetos que vendían los artesanos. (Si el chino decide subcontratar 15 menores para sacar el trabajo es un tema en el que no nos debemos meter).

Posadero. El chino se hará cargo también de la posada. Además, últimamente habían llegado quejas de atención al cliente por parte de José y María. La posada podría funcionar con el sistema de cama caliente.

Lavanderas. Que manía tienen en los belenes con lavar la ropa, con lo fría que debe estar el agua, con tanta nieve. Se suprimen los trabajos de lavanderas, que además eran ocupados siempre por mujeres. Cada uno se lavará su ropa en los ratos libres, potenciando así la equiparación de sexos en cuestión de tareas domésticas.

Ángel anunciador. Suprimidos casi todos los pastores, no tiene sentido la figura de un ángel anunciador. Se sustituye por un anuncio luminoso, en donde además podremos anunciar las ofertas del chino.

Castillo de Herodes. A Herodes le mantengo en su puesto, no es que haga mucho, pero manda, y no es cuestión de ponerse a despedir directivos. Soldados, me quedo con dos por razones de seguridad, (que bastante calentita está la zona) pero los externalizo. Los contrataré por medio de Prosegur Castillos, para que me presten servicio como guardas de seguridad. Ahorro en costes fijos y gano en flexibilidad.

Paseantes varios. Es sorprendente ver la cantidad de personajes que abundan en un belén sin hacer nada, absolutamente nada. Todos despedidos. Esto lo teníamos que haber hecho hace tiempo.

Paseantes con obsequios. He observado que otro grupo de paseantes, algo menos ociosos, pero no mucho más productivos, se dirige hacia el portal con la más variada cantidad de objetos. Uno con una gallina, otro con una oveja, otro con una cesta, otro con un atillo (¿qué llevará el misterioso personaje del atillo?),...

Puesto que todos tienen el mismo destino, organizaremos un servicio de logística, para rentabilizar el proceso. Despediremos a todos los paseantes, uno de ellos se quedará con nosotros por medio de ett, y con ayuda de un animal de carga recogerá las viandas cada tres días y las acercará al portal.

Reyes Magos. Por supuesto con un solo rey es más que suficiente, para llevar el oro, el incienso y la mirra. Eliminamos dos reyes, dos camellos y los pajes. Posiblemente nos quedemos con el rey negro para no ser acusados de racistas, además es posible que quiera trabajar sin que le demos de alta. Tengo que estudiar, también, la posibilidad de dejar tan solo el incienso y vender el oro y la mirra a otra compañía, ya que debemos de reducir al máximo la inversión en regalos de empresa.

Mula y Buey. La única función de estos animales es dar calor. Esta función será desempeñada por una hoguera, que gasta menos combustible. Realizaremos un assessment center con los dos animales, y el que lo superé trabajará como animal de carga en el servicio de logística antes citado.

San José y la Virgen María. Está más que demostrado que el trabajo que hacen ambos en el portal puede ser desempeñado por una sola persona, y evitamos dos bajas de maternidad/paternidad. Por razones de paridad nos quedamos con la Virgen María y, lamentablemente, tenemos que despedir a San José (con lo que había tragado el hombre en esta empresa).

El niño Jesús. A pesar de su juventud tiene mucho potencia, y además parece ser que su padre es un pez gordo. Le mantenemos como becario con un sueldo de mierda, hasta que demuestre su valía.

El Belén queda pues de la siguiente forma: Un pastor, con ovejas en un cercado, un chino con un comercio/posada de 24 horas, Herodes y dos guardas subcontratados, un paseante,por ett, con la mula (o el buey) haciendo repartos, el rey negro (ilegal), la virgen y el niño.

Va a ser mas soso que otros años, pero me he ahorrado una pasta…
   
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Thursday, December 10, 2009

Mi abuelo honorifico

Tenía un buen post en mente el otro día, sobre lo irónica que es la vida y esas cosas. Pensaba compartir con vosotros que el abuelo de Mr. A me ha contado mil historias de la II Guerra Mundial, en la que él luchó. Estuvo en el D Day, el desembarco de Normandía, del que se han cumplido 65 años hace unos meses. Y la ironía era que de mis abuelos, todos europeos, ninguno luchó en la II Guerra Mundial, y él, americano, sí lo hizo.

Mi abuelo paterno salia de la guerra civil y por supuesto no estaban las cosas como para irse a luchar en otra, no obstante siempre nos contaba historias de la Guerra que sí vivió en primera persona. Mi abuelo materno vivía en Orán, entonces colonia francesa, y eran pocos los que teniendo familia y dinero se decidían a ir al viejo continente a defender intereses que les quedaban algo lejos. Sin embargo él también vivió otra guerra, la de Independencia de Argelia, de la cual nunca se hablaba en casa, como si nunca hubiese tenido lugar.

Por último estaba mi abuelo honorifico, como nos gustaba llamarle. Él era demasiado joven para luchar cuando llegaron las guerras, la civil y la II Mundial, aunque en la postguerra sé que viajaba a Portugal a veces y traía café y clavos de contrabando para la familia.

Como decía, lo irónico de todo esto es que el abuelo de Mr. A sí luchó en la II Guerra Mundial y aunque al parecer antes no le gustaba hablar de ella, conmigo ha compartido muchos recuerdos, incluso fotos y cartas, pero eso queda para otro post porque este ya no va sobre abuelos y guerras, sino sobre mi abuelo honorífico.

He tardado más de una semana en reunir el valor suficiente para escribir al respecto, pero no sé si estoy preparada. Sé que la gente se hace mayor y llega un punto en el que nos dejan. Sé que él tuvo una vida no muy fácil, pero supo sacar provecho de ella, tuvo una familia casi perfecta, 2 hijos 2 hijas 6 carreras, tres nietos, un perro llamado Doc. Tal vez su casa no fuese una mansion, pero era una de esas en las que uno se siente como en casa, a gusto, querido.

Pasábamos todos los fines de semana juntos como ya contaba aquí hace unos meses, paseábamos, recogíamos piñas, jugábamos, nos leía libros y nos daba chocolate a escondidas. Pero el otro día de pronto empezo a sentirse mal y unas horas después, con una hija a un lado y un hijo al otro, se fue. La tristeza me llena de arriba a abajo, hasta tal punto que a ratos la siento escaparse por mis ojos, por las orejas, por los poros de mi piel. Tenía pensado ir a visitarle antes de mi viaje pero decidí dejarlo para la vuelta. Demasiado tarde, no he llegado a tiempo para volver a verle. Por un lado sé que debo sentirme en paz porque no ha sufrido, ha sido rápido, y pasaba ya los 80. Por otro, ¿acaso no podía haberse quedado aquí para siempre?

Como despedida comparto algunos recuerdos.

Él era nuestro abuelo honorífico, nosotras le adoptamos como tal, y él no hizo más que aceptar con gran alegría la responsabilidad que aquello suponía: darnos amor y cariño, convertirnos en mejores personas, entretenernos los fines de semana y, de vez en cuando, levantar algún que otro castigo impuesto por papá.

Nuestro Papie, el de Francia, murió cuando éramos muy pequeñas, y uno de sus mejores legados fue sin duda la casa de Cercedilla. Allí, precisamente, tomó el relevo él. Nos llevaba a pasear por los prados, a dar de comer a los caballos, y decirle piropos a aquel burrito que vivía solo en una parcela abandonada.

Con él aprendimos la bondad y la generosidad. Nos enseñó a ser buenas y a querer a todos sin discriminacón, ya fuese a los bonitos caballos, o a los burros solitarios.

Con él también aprendimos a amar y respetar la naturaleza, y cuando el tiempo lo permitía nos llevaba a limpiar el río.

Parecéis sorprendidos... vosotros a caso no limpiabais el río de niños? Claro, es que vosotros no tenías un abuelo tan chuli como el nuestro. Con él todo era divertido, desde las limpiezas de río a los martirios chinos. Parecéis sorprendidos de nuevo... de verdad no sabéis qué es un martirio chino? Si él estuviese aquí os lo enseñábamos en un segundo… los martirios chinos eran sesiones de cosquillas que no acababan hasta que llorases de la risa. Él era un maestro.

Pero lo que de verdad le hacía especial, único, es que se hacía querer por todos. Niños y adultos. Y eso sólo lo consigue quien tiene el alma pura, como Fernando.

En definitiva, y en palabras de mis hermanas, él nos enseñó a ser ecologistas, ¡con lo de moda que está hoy!; a tener ilusión, aunque fuese la ilusión de encontrar una moneda debajo de una piedra, que él había colocado antes; a compratir -¡las onzas de chocolate que le robábamos con su permiso a Maru de la despensa!; a cuidarde nuestra relación de pareja día a día, como siempre han hecho Maru y él: con paciencia, compresión y diálogo.

Pero sobre todo nos enseñó a ser buenas y generosas, a ayudar por el mero hecho de sentir la alegría del otro, a querer a los demás y a perdonar.

Él es, cada dia, mi ejemplo a seguir.


** Aprovecho para mandar un beso fuerte a todos aquellos que habéis perdido a alguien querido este año, que afortunadamente ya acaba **


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Sunday, November 29, 2009

Going to California

** Sugiero escuchar Going to California de Led Zeppelin durante la lectura de este post. Para tu comodidad, el vídeo está colgado un poco más abajo, sólo tienes que darle al play**

La primera vez que estuve en Estados Unidos tenía 15 años y Bill Clinton estaba a punto de ser reelegido presidente. Irónicamente volé de Madrid a Filadelfia y de Filadelfia a San Francisco, donde la familia con la que me iba a hospedar olvidó recogerme. Yo a penas hablaba inglés, por no decir que sabía leerlo y escribirlo, pero realmente hablarlo era otra historia. Mis padres me mandaron a pasar un verano para ver si así conseguía meterme el idioma en la cabeza. Mi profesora en el colegio les había explicado que yo nunca hablaría inglés. Su nombre era Madame Lopez Gay. Sí, aún recuerdo su nombre.

Hoy cuento con casi el doble de años, no sólo hablo inglés, sino que hasta sueño en este idioma, y he pasado largas temporadas en el país. Durante la gran mayoría del tiempo que he pasado aquí George W Bush era Presidente, aunque ahora lo es Obama, quien hace poco ha recibido el premio Nobel de la Paz. Si no me equivoco las nominaciones para el premio se cerraron en febrero, sólo unas semanas después de jurar su cargo. Será que algunos consideran que ser el primer Presidente negro de EEUU significa que ha acabado con el racismo mundial? Si no es así, no me lo explico.

Esta vez he vuelto a volar Madrid-Filadelfia­-San Francisco. Pero la parada en Filadelfia, Philly, ha sido considerablemente más larga. Ahora tengo una familia bastante más real que la de intercambio, y no olvidan recogerme. He pasado con ellos mi primer día de Acción de Gracias 100% americano, y una vez más me han hecho sentir parte de la family.

El vuelo a San Francisco me ha parecido breve, tal vez por el excitante libro que estoy leyendo, tal vez porque ahora estoy acosumbrada a vuelos de más de 12 horas y este ha sido sólo de 6. Tampoco aquí han olvidado recogerme.

Es otoño y como aquí aún no ha hecho mucho frío los árboles están preciosos. Una hojas son rojas, otras amarillas, las hay naranja, incluso marrones. Los vecinos tienen un naranjo enorme y lleno de fruta. Hay un par de diminutos colibrís revoloteando por el jardín mientras Mango y Ginger, los gatos, ni se inmutan, tumbados al sol, aprovechando uno de los últimos rayos del día.

Mientras escribo sentada en una cocina que nunca antes había pisado, me parece que estoy en casa y, mejor aún, me siento en paz. Es un sentimiento interesante, por primera vez en muchos meses estoy totalmente relajada, nada me preocupa especialmente, y me siento a gusto conmigo misma como no me había pasado en una larga temporada.





 
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Wednesday, October 7, 2009

Después de la tormenta siempre llega la calma


Después de la tormenta siempre llega la calma.

Lo hemos oído en incontables ocasiones, y siempre parece ser cierto.

Muchos me han pedido que escriba algo sobre el tifón que arrasó medio Manila y trajo inundaciones al 80% de la ciudad hace unos días. Más de uno pide una crónica en primera persona, sobre lo que he visto y cómo lo he vivido.

Pero creo que no tengo palabras para explicar lo que se siente. O lo que siento yo, una persona terriblemente empática. Así, a lo tonto, ahora mismo mientras tecleo, se me llenan los ojos de lágrimas. Algo similar me pasó en Nueva Orleans visitando las zonas destrozadas por Katrina unos 4 meses antes. Aquí sólo han pasado 12 días. Doce días. Hay zonas donde el agua sigue cubriendo casas, ayer mismo lo vi. 



Así que no pienso escribir un texto devastador, que os saque las lagrimillas, porque esto es serio y vivirlo en primera persona es jodido. No voy a contar dramas ni historias estremecedoras porque me niego a ser parte de ese morbo. Sí dejo aquí fotos del desastre, muchas las habréis visto ya.

Los ánimos de la gente están cambiando. Pánico, desolación, agonía, impotencia, tristeza, sufrimiento. Pero con la calma que viene después de la tormenta se empieza a calentar el ambiente y más de uno busca ahora culpables. Yo anticipo otra tormenta, esta vez política. Pero sus efectos no van a ser comparables con los de Ketsana -aquí Ondoy-.





Esa clase media filipina casi inexistente no olvida, muchos de ellos han perdido casas, negocios, coches, incluso familiares. Los demás son demasiado ricos o demasiado pobres para buscar culpas. Pero esa clase media se ha encontrado literalmente con el agua al cuello, algo que no habían sufrido antes. Las inundaciones suelen afectar a los más pobres, y los demás ven agua pero no mueren ahogados, no sé si me explico.



Por eso esta vez más que nunca, ahora que todo empieza a volver a la normalidad, no quieren que se olvide lo que ha pasado. Ya no sólo por tener a quien culpar, sino por algo mucho más noble: evitar que se repita. Está claro que un tifón es incontrolable y muchos pensarán que el nadie es culpable... No tan rápido, por favor. 



Un buen ejemplo es que la agencia meteorológica de Filipinas daba al tifón una fuerza de 1 (en una escala de 1 a 4, siendo 4 lo más devastador). Sí, habéis leído bien, 1. Para que  nos entendamos, Filipinas sufre una veintena de tifones cada año durante los meses de lluvias, así que están muy acostumbrados y saben qué hacer y qué no hacer para prevenir sus efectos. Un tifón categoría 1 con vientos de 80km/h en Filipinas es como una tormenta en España, no se le da ninguna importancia y como mucho se recoge lo que hay fuera para que no se moje. Es decir, muy pocos estaban preparados para el tifón más fuerte que ha afectado a Manila en cinco décadas.





Si hubiesen sabido la que se les venía encima, muchos hubiesen podido hacer algo al respecto. Al menos hubiesen podido salvar sus vidas, y tal vez parte de sus casas y negocios. Pero es que en 8 horas cayó más agua que en todo el mes de septiembre, ¡uno de los más lluviosos del año! El agua literalmente llegaba al cuello de mis vecinos a 10 manzanas de mi casa.



Y esa es otra. Al parecer hay un rádar que detecta la cantidad de lluvia/agua que traen los tifones, pero el Gobierno de Filipinas no lo tiene porque es muy caro... ¿En serio? ¿En un país que sufre más de 20 tifones al año, cada año? Se estima que los daños producidos por Ketsana son de unos 2,000 millones de dólares. ¿Cuánto costará el rádar? ¿Más que la vida de 300 personas? (dato oficial, el no oficial supera los mil muertos...). la mayoría de los filipinos no saben nadar. Aprenden quienes viven cerca del mar, no es el caso en Manila, y los ricos.





Por otro lado hay zonas que durante los años de Marcos en el poder no se podían desarrollar para viviendas, por su facilidad para inundarse y su proximidad a los distintos ríos que recorren Manila. Una de esas zonas es Marikina, donde hoy viven al menos dos millones de personas (Lawrence se ríe y hace un chiste fácil, me dice que ahora serán bastantes menos. Así son los filipinos, al mal tiempo buena cara. Él tuvo que caminar 8 horas por la autovía inundada para llegar a su casa y encontrarse sin tejado, y la casa llena de agua y barro). Marcos sería un dictador terrible, pero al menos tenía cabeza. Tan pronto como le echaron del poder no perdieron tiempo en vender esas zonas inmensas a constructoras sin escrúpulos. Hoy, mientras escribo, ellos también siguen teniendo el agua al cuello, o al ombligo en los mejores casos.



Además de todo lo anterior, Manila es una ciudad sucia. Muy sucia. En Makati no se nota porque limpian todo el rato, pero sólo hay que salir de esta burbuja para ver basura en cada esquina. Los ríos... si se pueden llamar así, son verdes o marrones y absolutamente siempre están cubiertos de basura, y dios sabe qué más. Y todo esto hace que cuando llueve el sistema de alcantarillado no funcione como debe, y se atasque. 



¿Pero a quién culpamos, señores? ¿A los servicios de limpieza por no dar a basto en una ciudad de más de 12 millones? ¿A los pobres que viven en chabolas y no tienen ni para comer? ¿Al gobierno por no educarles mejor y no explicarles por qué esa basura puede matarles? 





 Ahí queda eso. Yo no quiero buscar culpables ni responsables, los encontraría demasiado rápido, y esta no es mi guerra. Aquí debo respetar, guardar las distancias y conformarme con ser una mera espectadora... 

Sí debo decir que el sentimiento de unidad y de solidaridad que inspiran los filipinos estos días es alucinante. Todo el mundo se ha volcado con las víctimas. 



Si el gobierno no lo hace, ellos no se van a quedar cruzados de brazos. Desde los de seguridad a los directores de las empresas han organizado jornadas para ir a ayudar a reconstruir casas, limpiar calles y carreteras, repartir alimentos, ropa, mantas, colchones etc ¡en horas de oficina! Empresas de todos los tamaños han dado días libres pagados a sus empleados afectados, que a nosotros nos parece lo normal, pero aquí no es nada común, si no curras no cobras, esa es la ley. 





Tengo una buena anécdota para terminar el post e intentar explicar la importancia de las palabras comunidad y familia en este país. 21.000 presos filipinos se pusieron de acuerdo y no desayunaron dos días después del tifón y consiguieron que las prisiones donasen su desayuno: 21,000 latas de sardinas!
 

Hoy estaría orgullosa de ser filipina.

   




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Sunday, September 27, 2009

Banaue: la 8ª maravilla del mundo


En el centro de Luzón, al norte, se esconden los arrozales de Banaue. La provincia se llama Ifugao y es una zona montañosa, a unos 1.500m de altitud, y con un clima muy lluvioso, más ahora que es la época de lluvias. Los corrimientos de tierra son frecuentes, y es normal quedar incomunicado por unas horas o incluso unos días. Son unos 370 kilómetros desde Manila, de los cuales 350 son por una carretera que en España llamaríamos comarcal, y de un carril por sentido. La segunda mitad del viaje es ya en la zona de montañas, con muchas curvas, desniveles, camiones a 20km/h.... El viaje dura unas 8 o 9 horas en coche (o autobús). No hay trenes ni vuelos.

Así que la semana pasada, después de nueve meses en el país y a tres semanas de largarnos, decidimos que este era un viaje obligado que no podíamos posponer más. El valiente era Mr. A como es habitual, ya que conducía él.


¿Cómo explico a quien no ha estado aquí cómo es un viaje por carretera en Filipinas? Es un desastre, un caos, un estrés. Es un poco como un videojuego: ese carril que hay por sentido es para los coches, los autobuses y camiones, jeepneys, bicis, ciclomotores, triciclos, niños, gallinas, cerdos... y lo que se tercie, vendedores de maiz, de piñas, de flores...





Además no hay arcén porque está ocupado por los anteriores cuando no por puestecillos que ellos llaman tiendas, los sari-sari en los que venden de todo y de nada, también mini restaurantes, peluquerías (como la de la foto).




Si consigues superar los primeros 200km te encuentras con paisajes asombrosos y muy diversos. En un principio son enormes explanadas llanas y amarillentas como las de Castilla, en las que se cultiva un poco de todo. Otras zonas son mucho más verdes y más llamativas.




Era época de cosecha en muchas aldeas y parecía como si todo el mundo participase en ello de alguna manera. Unos en el campo, otros secando cereales y semillas, los más fuertes cargando sacos en camiones.



 


Después llegan las montañas, como salidas de la nada. Se van haciendo cada vez más grandes, hasta que todo lo rodean. El paisaje es de un verde intenso. Abrimos las ventanillas y respiramos el aire fresco, limpio, puro. Llenamos nuestros pulomones y ya sólo por estos segundos de libertad el viaje ha merecido la pena.



Pero aún nos quedan muchos kilómetros que recorrer. La carretera es cada vez más difícil, serpentea sin fin, el asfalto está descuidado. Afortunadamente cada vez hay menos vehículos acompañándonos, hasta que terminan por desaparecer todos. A 20km de Banaue nos sorprende una tormenta que no esperábamos y nos ha costado más de una hora recorrerlos, conduciendo casi a ciegas porque la lluvia se ha convertido en una cortina que todo lo nubla, hay barro y tierra en el asfalto, ni un alma a la vista y mucho menos un lugar en el que esperar a que amaine. Hay que seguir adelante.

Según llegamos a Banaue la lluvia para. Son las cinco y media de la tarde y quedan unos minutos hasta que se ponga el sol, detrás de nubarrones grisáceos. Lo hemos conseguido, hemos llegado y aún nos esperan, grandiosas, las terrazas de arroz de Banaue. Mañana las descubriremos de verdad.



Nos levantamos muy pronto y desayunamos al lado de un ventanal que nos descubre un paisaje sobrecogedor. El sol aún amanece, como nosotros, y hay una niebla fina que se mezcla con las nubes bajas. Se me pone la piel de gallina. La imagen es única, y sé que sólo es el principio.





Contratamos un triciclo para ir a los arrozales de Banaue y a los de Batao y Hapao (hay dos más pero de difícil acceso y no tenemos tiempo para hacer senderismo) ya que no se puede llegar en coche. Son unos 20km de ida y otros tantos de vuelta y aunque en el hotel nos han dicho que se hace en 45 minutos, el conductor se ríe y explica que tardaremos por lo menos 3 horas en ir y volver, las lluvias de ayer han dejado problemas en el camino.



El recorrido es difícil, más para él que conduce, pero el paisaje no tiene desperdicio. Cuanto más nos adentramos en la montaña más nos sorprende ver que sigue habiendo gente, aldeas, casas sueltas aquí y allá, animales.



Las terrazas de arroz, o los arrozales en terraza, de Banaue están considerados en Filipinas como las 8ª maravilla del mundo. Y no les falta razón. La Unesco las declaró hace ya años patrimonio de la humanidad.



Se calcula que se construyeron entre el año 3.000aC y el 2.000aC, aunque algunos se atreven a asegurar que las primeras se construyeron allá por el 6.000aC. Sea como fuere, se construyeron a mano, con complicados sistemas de riego que recogían el agua de las lluvias de los frondosos bosques, y la repartían por los arrozales con un sofisticado uso de cañas de bambú.



Hoy siguen en uso tanto las terrazas como el método de riego! No sólo se cultiva arroz, también vegetales.




Pero es difícil entender la grandiosidad de este lugar sin poder verlo. Tal vez ayude saber que las terrazas tienen una superficie de más de 10,000km2, sin olvidar que están construidas en las laderas de las montañas.


















Para terminar, la gente de esta zona tiene rasgos especiales, distintos del resto de Luzón, más parecidos a la tribu Miao, originaria de China, y de donde se cree llegaron sus ancestros muchos siglos antes de Cristo.




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Thursday, September 10, 2009

Recuerdos

Hay espacios, lugares, rincones que nos marcan para siempre. Puede ser desde la despensa de un amigo de la infancia, donde robabais dulces entre horas, hasta la casa en la que pasabas los fines de semana de niño. Unos representan momentos y sentimientos más intensos que otros, claro, y casi todos nos devuelven a la infancia.

Nosotros pasábamos los fines de semana en esa casita de la sierra. Era más pequeña que la casa en la que vivíamos en Madrid, y sólo teníamos un baño, así que tocaba pasar más tiempo juntos, y organizarse para lavarse los dientes. Qué de recuerdos de pronto. El olor de esa casa, en invierno con chimenea y en verano con barbacoas, nunca me abandonará. Vivíamos pegadas a nuestras bicis, en invierno en chandal y deportivas, en verano con victorias y unos años se llevaban con cordones, al siguiente sin.


Subíamos a los borrachos a comprar chucherías, y sólo años más tarde entendimos que aquel cuchitril era un bar donde todos los hombres estaban borrachos como sólo saben estarlo en los pueblos cuando no hay ganas de trabajar. Qué tiempos aquellos en los que mandaban a los niños al bar a comprar tabaco o cervezas, papá fumaba –negro- en el coche y escuchábamos El Larguero durante todo el viaje de vuelta, que era eterno porque todo Madrid volvía de pasar el fin de semana en la misma sierra y porque tanto gooool goool goool mareaba a cualquiera.

Paseábamos por los prados todos los días, nos creíamos valientes por acercanos a veinte metros de las vacas, y dábamos de comer a los caballos. Uno se llama Estrella. También había un burrito, pero este estaba sólo en una parcela abandonada, y a veces pasábamos por delante y le echábamos algún piropo.

Pasábamos mucho tiempo con los Ferri, que eran parte de la familia (aún lo son!). Nos llevaban de vez en cuando a limpiar el río y pasábamos el día en la montaña, recogiendo bolsas de plástico y botellas que encontrábamos flotando en el río para tirarlas en la basura, como dios manda. El Ferri escondía dinero en la calle o por la casa y nos hacía descubrirlo como por casualidad, para poder comprar más chuches. Los martirios chinos consistían en cosquillas que te hacían llorar de la risa, y no fallaban nunca.

Una noche las hermanas nos autoproclamamos mayores, independientes y valientes, y decidimos dormir en el jardín en una tienda de campaña. Lo raro fue que nos dejaron... y es que cuánto saben los padres, a las dos horas estábamos de vuelta en la casa, metidas en la cama. Nunca repetimos.

Luego llegó la adolescencia y decidimos que queríamos pasar más tiempo en Madrid, con la panda. Y poco a poco la casa de la sierra se fue quedando sola y vacía. Tan poca gracia nos hacía ya que la alquilamos por un tiempo indefinido que a mi me pareció larguísimo, hasta que llegamos a la universidad y nos dimos cuenta del error que cometimos años antes.

Finalmente la desalquilamos, la reformamos, y ahora es la misma casita acogedora, con el mismo olor, las mismas paredes, los mismo recuerdos. Me muero por volver.

 
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Monday, September 7, 2009

Fuerte

Hace semanas que dormís en habitaciones separadas y usáis el baño siguiendo turnos establecidos con el silencio de una mirada; ya no os une nada más que las paredes que encierran tu apartamento. Él busca otro sitio donde vivir, pero está todo tan caro, cómo váis a pagar dos alquileres, sería un suicidio económico, le acalaras rápidamente a todo el mundo.


También os une Rodolfo, el estúpido gato de su hermana que os ofrecisteis a cuidar una semana santa, y se convirtió en vuestro sin que sepas cómo. Él cree que el gato debe quedarse contigo porque pasas más tiempo en casa y tú sabes que el maldito animal fue tu eterno refugio cuando él no pasaba la noche en casa y te invadía esa inmensa soledad. Parece mentira, pero pasa casi más tiempo en el apartamento ahora que no estáis juntos que cuando compartíais cama, sueños y un futuro.

Y tú siempre estás esperando a que él vuelva a ti. Ya no sales, no quedas con nadie, vagas por el salón esperando a que él pase por casa. Dejas la puerta de tu dormitorio entreabierta por si se atreve a colarse entre tus sábanas en mitad de la noche. Al irte a dormir dejas la lucecita del recibidor encendida, porque sabes que invetiablemente él la apagará al llegar, después de cerrar el bar, y así cuando te despiertas en mitad de la noche sola, desnuda y fría, si la luz ya está apagada aún puedes soñar que esta noche sí encontrará el valor para colarse por tu puerta entreabierta y hacerte suya una vez más.

Pero él vuelve a casa y ni piensa que estás del otro lado del tabique. Él llega, se ducha y se duerme. Sin remordimientos, ni culpa. A fin de cuentas fuiste tú quien decidió terminar con lo vuestro. Eras tú quien no tenía suficiente, quien daba pero no creía recibir a cambio, quien no era feliz. Él nunca se quejó a tu lado. Tal vez no era perfecto, pero era lo que era. Sin engaños, sin mentiras, sin máscaras. Siempre fue fiel a sí mismo, y lo que un día te enamoró, de pronto empezó a consumirte.

Y así pasarán las noches y los días, hasta que él aparezca por la puerta con una rubia colgada del brazo, y te presente como a su compañera de piso. Así que ármate de valor y si no eres feliz con él que haga la maleta y se largue a casa de un colega. Pero si sabes que no puedes ser feliz sin él, esta noche deja de jugar a ser fuerte, levántate y cuélate tú entre sus sábanas.
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Saturday, September 5, 2009

¿Y si el futuro fuese este?

La noche era tranquila y tú y yo cenábamos juntas, conmigo. Tal vez debo aclarar que éramos tú y yo dentro de 20 años, cenando conmigo hace una semana. No sé por qué, ni cómo ni cuándo surgió la idea de esta cena. Parece como si esas dos que tal vez seamos un día hubiesen querido mandarnos un mensaje.

No parecían infelices, no diré lo contrario. Reían con ganas, se veían despreocupadas, discutían de vez en cuando, y como buenas amigas una idea más tarde ya habían olvidado por qué discrepaban.


Pero había tanto en ellas de lo que ni tú ni yo queremos en nuestras vidas. Los príncipes azules les habían salido rana, y cuando por fin se dieron cuenta pusieron fin a relaciones imposibles llenas de drama, pero quedaron tocadas. Mandaron a las ranas al estanque y se prepararon para vivir vidas nuevas, aún se sentían jóvenes y capaces de empezar de cero.

Pero la realidad era tan distinta. Llegaban tarde a la fiesta de la vida, que había terminado hacía ya horas. Todos parecían haber salido de ella emparejados, unos más afortunados que otros; mientras ellas estaban solas. Solas.

Se refugiaron la una en la otra, como si dos personas débiles se convirtiesen auntomáticamente en una fuerte. Se rodeaban de gente, cenas, fiestas, pero todos acababan marchándose, sólo estaban ahí para lo bueno, y luego la casa volvía a quedarse vacía. Una casa a la que evitaban volver escondiéndose incluso en la oficina. Cualquier hombre valía si les hacía olvidar por un rato a los que vinieron antes y les arruinaron la vida.

Y es que la vida puede ser un arcoiris, o una mierda. La de ellas parecía vacía, gris. Ya no eran infelices, porque se habían acostumbrado a tantos años de miseria. Y eso fue lo que me asustó, ver que ya no luchaban por algo mejor, por lo que de verdad querían. Se conformaban con despertarse un día más y seguir viviendo en su burbuja de autocomplacencia. Y así seguian, solas.
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Sunday, August 30, 2009

Un día para recordar

Esta mañana he bajado a comprar el periódico y de vuelta en el ascensor me he puesto a leer los titulares. Un sinsentido absoluto en la portada termina de desperterme, cuando me doy cuenta de que es la edición del 18 de marzo de este año... ¿marzo? ¡Estamos en agosto! He vuelto a la tienda a cambiar mi periódico y ya en casa le he echado un vistazo mientras desayunaba. El mundo volvía a tener sentido.

Mi primera reunión del día es en una ciudad cercana que hasta hace cinco años era sólo un pueblo. Vuelvo a reunirme con la alcaldesa para hablar de negocios, pero ella me recibe sonriente y distraida con otro asunto. De pronto me dice que tiene un regalo para mi. ¿Para mi? Con mucho gusto alcaldesa! pienso, mientras en realidad digo Pero alcaldesa un regalo para mi, no por favor y según voy terminando la frase se me va cortando la voz, porque su regalo es una revista. La People de Asia, ni más ni menos. La portada habla de mujeres con poder y estilo, y veo venir por qué me la regala...


Efectivamente, la alcaldesa abre la revista, pone un marcapáginas y me la tiende con orgullo. Es ella. En la revista, claro. Un artículo de una página, acompañado por una foto a página completa en la que lleva un vestido de noche despampanante y mucho maquillaje. No sé que decir. Di algo, lo que sea, eso pienso, pero sólo consigo sonreir mientras ella coge la revista de nuevo y me dice ¿te la firmo? Y acto seguido empieza a escribir. No sé que decir, eso pienso, asi que vuelvo a sonreir, y no digo nada.

De vuetla en Manila me reúno con este tipo encantador que domina el español porque vivió en Madrid varios años. Me cuenta que tiene unos amigos aquí que son de allá, y que le gustaría organizar una cena para que todos nos conozcamos. Le digo que me parece una idea fantástica y él contesta que como somos todos de la misma edad 37-38 tendremos mucho en común. ¿Perdón? Yo no llego a los 30...! así que sonrío, y no digo nada.

Entre reuniones me paso por la oficina, y cuando estoy lista para irme de nuevo hago como de costumbre: camino hasta el aparcamiento, abro la puerta del asiento detrás del conductor, dejo mi bolso, maletín y portátil, cierro la puerta, rodeo el coche por detrás, y cuando voy a abrir la puerta trasera para subirme Lawrence arrance por sorpresa y mueve el coche. Supongo que cree que no puedo abrir la puerta cómodamente y sólo va a adelantar el coche, pero no, sigue y sale del aparcamiento a la calle y no se detiene. En este momento me entra un ataque de risa porque imagino a Lawrence hablándome mientras conduce, ¿cuánto tardará en darse cuenta de no estoy en el coche? Los de seguridad corren detrás de mi coche gritando ¡hey, hey! y los demás conductores me miran perplejos, mientras sigo riendo. De pronto el coche se detiene en medio de dos carriles y Lawrence corre hacia mi, me mira, sonríe y no dice nada.

Para terminar el día, y la semana, me reúno con un joven ejecutivo que tiene un puestazo. Su equipo nos acompaña y él me presenta como una destacada economista y consultora... ¿en serio? No sé si se está quedando conmigo o con ellos, pero con el día que llevo, sólo me queda sonreir, y no decir nada.

Y es que muchas veces una sonrisa vale más que mil palabras.

  
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Saturday, August 22, 2009

Mr. A y Asul

Escena típica de un domingo cualquiera al volver de viaje


*Esta tira pertenece a una serie de Karlos Kartoons, y ha sido modificada por su autor para este blog. Por favor respeta los derechos de autor.


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Friday, August 21, 2009

Nuevo look

Después de mucho pensarlo, y aunque no me convence del todo, he cambiado el look de mi blog. Qué te parece? Te gusta? Demasiado blanco? Si alguien sabe cómo hacer cambios a la plantilla, me gustaría que el fondo fuese menos blanco...

Gracias! Sigue leyendo...

Friday, August 14, 2009

Asul, así, con s


El otro día compré un pez y una pecera de esas chiquititas y redonditas. He pasado por todas las fases clásicas, euforia inicial como una niña pequeña con animalillo nuevo; después me entraron remordimientos porque el pobre vive un dos litros de agua, pero se me pasaron cuando recordé que en la tienda estaba en un vaso polvoriento medio lleno de agua, literal. A estas alturas, como era de esperar, el pez me da un poco igual. De vez en cuando me entretengo mirándolo. Se llama Asul, así, con s, como si fuésemos andaluces.







Por su parte, Mr. A no me habló en dos días. ¿Cómo puede una submarinista comprar un pez y meterlo en una triste pecera?, me decía. Pero yo sabía que caería, y que mi capricho de dos días acabaría gustándole a él. Ahora ha desalado conchas y corales y cada vez que cambia el agua de la pecera se sienta en la mesa del comedor y pasa minutos diseñando un nuevo entorno para Asul, como un arquitecto y diseñador de interiores, y después con paciencia y empeño lo monta.






Asul, por su parte, parece feliz. Es muy curioso y un comilón ansioso, si le echas unas bolitas de comida siempre se come una instantáneamente. Le gusta su casa y aunque dicen que los peces tienen poca memoria, cada vez que Mr. A le cambia el decorado él se excita y nada con curiosidad, descubriendo cada nuevo rincón. Le gusta esconderse en esquinitas imposibles, hasta que ve que le observamos, y entonces de forma casi milagrosa se libera de su escondite, pasa por huecos diminutos, y se acerca a saludar.






Ahora estoy en la fase de la envidia, porque veo que a Asul le hace falta muy poco par ser feliz, mientras el resto vivimos en un mundo distinto, con esa presión por hacer más, vivir más, ganar más, para en teoría ser más felices. A ver si vamos a ser nosotros los que estamos encerrados en una pecera en la que alguien dicta cómo debe de ser nuestra vida, cuando podríamos estar en un océano nadando a nuestro gusto.








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Monday, August 10, 2009

Salamat, Cory



La prensa local viene cargada de reportajes de fin de semana dedicados a Cory Aquino, heroína nacional cuyo legado traspasa fronteras. Murió hace una semana y somos, de pronto, protagonistas de un momento histórico en Filipinas.


Corazón Cojuangco Aquino fue la primera mujer Presidenta de Filipinas, y de cualquier país de Asia. Niña de familia muy rica, se educó en EEUU y dejó sus estudios de leyes para casarse con Ninoy Aquino. A los 22 años él ya era alcalde, a los 25 senador. Una carrera prometedora para él, que se perfilaba ya como uno de los mayores y mejores opositores del autoritario presidente Ferdinand Marcos. Mientras, ella se autoproclamó una sencilla ama de casa, y se dedicó a educar a sus cinco hijos además de apoyar incondicionalmente a su marido. Jamás aceptó dar un discurso en campañas electorales, prefería perderse entre la audiencia y escuchar a su marido. Ella no era un personaje político, sino una perfecta ama de casa, madre y esposa.







Sin embargo, en 1972 el mundo dio un giro inesperado a su alrededor. Cuando con tan sólo 41 años Ninoy Aquino se presentaba como un serio opositor al dictador Marcos en las elecciones presidenciales del año siguiente, Marcos declaró la ley marcial y entre otros encarceló a Ninoy. Casi una década después Marcos autorizó la liberación de Ninoy y su exilio con su familia a EEUU, era ya 1980. Tres años deapués Ninoy decidió volver a Filipinas, su familia le seguiria unos días después.


Él nunca llegó a ver a los cientos de miles de personas que le esperaban en la capital. Venían a recibir al que veían como su salvador. Fue asesinado antes de llegar a entrar en la terminal del aeropuerto internacional de Manila. Hoy lleva su nombre. Fue asesinado a sangre fria y sin duda alguna por el régimen de Marcos, que le había amenazado en repetidas ocasiones. Él aseguró en más de una ocasión que daría su vida por el pueblo filipino.





No llegó a ver la marea amarilla que le esperaba, pero ella, Corazón, vivió acompañada del cariño y el respeto de millones de personas durante tres años. Primero fue el luto, después vinieron los ruegos para que terminase lo que él había empezado. En un día se reunieron más de un millón de firmas para pedir su candidatura a las elecciones de 1986. Todos la consideraban la única persona capaz de representar a todos los opositores de Marcos, y tras diez horas de meditación en un convento, decidió aceptar. Así, tras una campaña sucia por parte del dictador, Cory perdió una elecciones claramente amañadas.





Millones de personas volvieron a echarse a la calle en apoyo a Cory. El país se teñía de amarillo mientras la Iglesia Católica -Cory era una devota- y el gobierno de Estados Unidos mostraban su total apoyo a la viuda de Ninoy y exigían la dimisión de Marcos. Fue la revolución amarilla, una revuelta popular y pacífica que marcó un hito en la historia del país y que se reprodujo por todo el mundo, la que acabó con el dictador y sus más de 20 años en el poder. Tras días de drama, Cory juró su cargo como primera Presidenta de Filipinas. Gobernó durante 6 años y estableció una nueva constitución, mientras resistía 7 golpes de estado y varios intentos de asesinato.




Desde entonces es considerada un icono de la democracia, y la madre de una nación. Hoy, casi un cuarto de siglo después, Cory ya no está, y la marea amarilla ha reaparecido. Por primera vez en años el país parece estar completamente unido y todo nos recuerda a ella, los lazos amarillos, las camisas y camisetas amarillas; su foto en oficinas, escaparates, farolas. Son muchos quienes lloran, ricos y pobres, porque se va su Tita Cory.


Esta misma historia me la contó un hombre adulto, con un nudo en la garganta recordando el asesinato de Ninoy, y lágrimas en los ojos al narrar para mi la revolución del poder popular de 1986.






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Tuesday, August 4, 2009

31 de julio


Madrid. 31 de julio. Calorazo. Ni un alma por las calles. Centros comerciales vacios. Restaurantes cerrados por vacaciones.

Los Jerónimos. 31 de julio. Calorazo. Un arcoiris de faldas, vestidos, corbatas, zapatos y abanicos. Una iglesia a rebosar. Blanca y serena la novia. Alto y esbelto el novio. Popurrí de familias y amigos.

El Ritz. 31 de julio. Se pone el sol y es más fácil respirar. Champán y canapés. Fotos con los novios, sin los novios. Risas y sonrisas. Felicidad.

Salones. 1 de agosto ya. La felicidad nos emborracha. La cantante es mala y el DJ un salvador. Canciones elegidas a dedo. Recuerdos de otros tiempos. Familias y amigos acaban por fundirse sin que unos y otros se distingan. Bailamos. Cantamos. Reímos. Besamos.

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Saturday, June 27, 2009

Mientras los meses pasan...

Con un toblerone y una cocacola me dispongo a llenar este folio blanco, a corregir el error de dejar de lado mi blog, a volver a conectar con quienes estáis tan lejos pero tan cerca gracias a estas líneas. No sé muy bien por qué pero me gustaría tener algún disco de Sabina aquí, y escucharlo ahora. Me apetece alguna de esas viejas canciones.... de las que me recuerdan a mi infancia, a los años de cole y uniforme, a las amistades que se convierten en familia.

Aquí han pasado los meses y hemos tenido tantas visitas que ya no recuerdo ni las fechas. Así es fácil que el tiempo vuele. Las familias, los amigos, mucho habéis pasado por aquí dejando tantos buenos momentos, y otros acabaréis viniendo porque este es un trocito del paraiso –como Sela es otro-. Y me hace pensar en el abuelo, que siempre decía que en Sela sólo faltaban Adán y Eva. Qué cosas, ya tenía yo a Adán conmigo antes de que él se fuera, pero no llegó a verle en su paraiso. Aquí sólo falta Eva, tal vez por eso muchos han tomado la estúpida costumbre de llamarme así, Eva.

Desde mi ventana veo a lo lejos la bahía, y todas las tardes me sorprende la puesta de sol justo detrás de los últimos edificios de la ciudad, donde se mezcla el cielo con el mar. Unos dias me sorprende esa montaña que aunque está justo ahí, la mayoría de los días no se ve, y después de tantos meses sigo sin saber por qué.

Han empezado las lluvias y los tifones. Hay días grises en los que parece que mañana nunca llegará, y por las noches las tormentas no me dejan dormir porque me agitan como a una niña. Con los pies en la cabecera de la cama y la almohada a los pies para ver mejor por la ventana, me maravillo con cada rayo y cada trueno. Se ilumina la habitación y juego a hacer sombras mientras con cada vibración le pregunto a Mr. A “¿lo has notado en el estómago?”. A veces él está tan fascinado como yo, otras no, pero los dos sabemos que después de la tormenta llega la calma. Y así, pasados unos días grises, llega el cielo azul y el sol arde con fuerza, como hoy.

Así que me voy con mi música a otra parte, a disfrutar del día, pero nos vemos por aquí de nuevo pronto.

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Friday, May 8, 2009

Gracias por todo, Filipinas


TEXTO CEDIDO POR Jota

Manila empieza a sonreírte, y a llamarte sir, tan pronto como aterrizas. Ya estás sudando, y comprendes por qué todo el mundo lleva una toallita o un pañuelo en el cuello de la camiseta.


Nadie parece hacerte caso, hay demasiado ajetreo en todas partes, y todos nos hemos convertido en atareadas hormiguitas en fila, que nunca chocan entre sí. Desde un mirador, te das cuenta de que es una ciudad demasiado grande, demasiado compuesta de vidas independientes como para comprenderla. Células que no parecen conscientes del todo que forman.




Pero Manila es una isla en un mar de islas. Más allá, campos tan verdes que a las vacas, atadas por la nariz al suelo junto a las cunetas, les da pereza pastar. “Total, la hierba no se va a acabar…”, piensan demasiado vagas para agacharse. La tierra apenas se adivina debajo, y más bien parece que la selva impenetrable se extienda hasta el centro de la tierra.


Cada casa de bambú tiene su propio coro de gallos, cada pueblo su legión de triciclos y jeepnies. En cualquier carretera puedes parar y comprar fruta, carne, gasolina, tabaco… Casi cualquier cosa que necesites, estará a tu disposición en ese puestecito, o el siguiente.


No hay demasiados europeos, así que suele llamarte la atención encontrarte con otros. En general, parecen estar tan alucinados como tú. Perfectamente integrados, por suerte conseguimos olvidarnos de nuestro color. Después de todo, Butch nos recordará siempre que su culo es tan blanco como el nuestro, incluso a pesar de su Jaguar.



En otras islas hay playas de postal con centros comerciales. Nada intrusivo, simplemente para tener algo que hacer después del masaje en la tumbona. Desde la piscina puedes ver bancos de peces nadando tranquilos en el agua cristalina. Las estrellas y el mar sería lo único que oyeses, si no fuera la noche del videoke (¿cuándo dejó de llamarse karaoke?) en la choza-bar del pueblo.


Al amanecer me pregunto qué sentirán realmente los delfines hacia los barcos, su estruendo, y su olor a diesel. Luego la banca te llevará a la choza-aeropuerto. Pero de camino, si quieres, puedes hacer un recorrido por las iglesias más antiguas construidas por los españoles. Por suerte, aquí no somos recordados como conquistadores sanguinarios. Los japoneses fueron más crueles hace menos tiempo, así que ya sólo vienen coreanos. La herencia española se respira orgullosamente incluso en el lenguaje, de forma casi inconsciente, y casi acabas contagiándote. La nobleza del caballero español se ha conservado aquí de forma casi salvaje.


Por lo menos, “El Adelantado” Miguel López de Legazpi -cuyos restos yacen “confundidos y revueltos” con los de su nieto y otros “héroes de la conquista”- tuvo el detalle de juntarse con un jefe local para beber ambos la sangre del otro. Fruto del cariño de tus huéspedes, integrado y empático, deseas con todas tus fuerzas que gane Paquiao, y que no se extingan los tarseros.


Hacia el final del viaje, te das cuenta de que aquí puedes incluso respirar debajo del agua. Descubrir que los peces-payaso también tienen sentimientos, y que en el arrecife eres también una torpe hormiguita, intentando no estorbar el caótico pero fluido tráfico. Bucear allí es un regalo que no se olvida fácilmente, y siempre daré gracias a la diosa de la magia que me transportó a ese mundo por primera vez.


Si tienes suerte, puedes salir de allí con un dragón como aliado silencioso, para no olvidarte de la herencia china que hace al filipino un ser calmado, sabio, sonriente.


Alguien me dijo una vez que si hay un lugar para encontrar tu alma, ese es Filipinas. De vuelta al gris, al marrón, a la ciudad seca y luminosa sin ningún espíritu selvático, te das cuenta de que en efecto, tu alma ha cambiado. Y te reconforta echar de menos otro aire, otra gente, otra forma de vivir. Sin duda, me conozco un poco mejor, y me gusto un poco más.


Gracias por todo, Filipinas.



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Thursday, March 26, 2009

El sueño americano, a tu manera

Tenía 7 años cuando un día al volver del colegio se encontró con su casa vacía, sólo quedaban dos colchones tirados en el suelo y unas maletas que nunca había visto antes porque ellos no podían permitirse viajar, y que parecían muy nuevas aunque ya estaban llenas.


Su madre andaba como loca de un lado a otro, muy alegre, y tardó en darse cuenta del asombro con que su hijo le miraba. De prisa, en dos zancadas, pasó de estar frente a la ventana a abrazarle diciendo “¡América! ¡Nos vamos a América!”.




“¿América?” pensó él. Sabía que estaba muy lejos, que cuando allá era de noche acá era de día, y que sus vecinos también se habían ido a América pero años antes, cuando él era un crío. Sabía que quienes van no vuelven, porque sus vecinos nunca volvieron, y porque su madre siempre le hablaba de ese gran país y del sueño americano.


Aunque todavía era pequeño, entendía bastante bien la situación, y no le hacía demasiada ilusión marcharse sin más, no volver a ver a sus amigos, a su abuela, ¿qué seria de su perro? Pero él era un niño listo y bueno, nunca se quejó.


Era tranquilo, de movimientos lentos e ideas rápidas. Alto para su edad y su raza, con manos grandes y dedos largos y esbeltos. Pasaron los años y él nunca se quejó, pero en cuanto pudo hizo sus maletas y se largó.


Se quedó un tiempo en Hawai, porque tantas veces le habían dicho que aquello estaba entre acá y allá, y aunque en realidad era allá se parecía más a acá. Le gustó, pero seguía teniendo una cuenta pendiente al otro lado del planeta. Así que volvió a hacer las maletas y tranquilamente regresó al que en su infancia fue su hogar. Nada era lo mismo porque todo había cambiado, aunque de alguna manera seguía siendo el lugar que tanto había echado de menos.


En América su madre estaba escandalizada. Le horrorizaba la idea de confesar en su grupo social que su hijo había vueto a aquel lugar del que ella había logrado salir tras un enorme esfuerzo.


Pero él era listo y bueno, de movimientos lentos e ideas rápidas. Alto para su raza, con manos grandes y dedos largos y esbeltos.


Un desconocido le ofreció trabajar para él en la empresa que acababa de crear. Así se convirtió en el primer empleado de una empresa nueva que apostaba por un innovador negocio en un país desconocido, incluso para él. Su madre se seguía lamentando, pero ya sabemos que él era listo. Años después se ha convertido en el mayor socio de su empresa, y es el Presidente de un negocio que crece a pasos de gigante aún hoy en pleno infierno económico.


Y su madre, su madre llora cada vez que le ve y le ruega que vuelva a América, aquel gran país, porque ella nunca se dará cuenta de que él ya es el mismísimo sueño americano.


Y es que nuestros sueños no son los de los demás, ni nuestra felicidad debe medirse por los estándares de otros. Unos siguen el camino que les han marcado sin quejarse porque aunque no son felices, tampoco son infelices; otros se desvían y se quejan sin cesar así que siempre andan entre la felicidad y la culpa; mientras, los más listos se limitan a seguir su propio camino y disfrutarlo.



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Monday, March 23, 2009

Charlestón, versión siglo XXI

No he actualizado últimamente así que de momento aquí va un vídeo que me ha encantado. Me hace reir y sentir feliz.

Señoras y señores.... Charlestón, versión siglo XXI!!



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Saturday, March 14, 2009

Minutos prepagados de dignidad

Ayer le di a Evelyn algo de comida que nosotros no nos íbamos a comer y me dio las gracias añadiendo que así no tendría que comprar comida hoy y tal vez tampoco mañana. Como casi siempre, me dio qué pensar. Si compra comida a diario,significa que no tiene suficiente dinero para comprar para varios días, es decir, vive día a día, con lo que gana hoy come mañana, pero no pasado.

La gran mayoría vive así en Filipinas. En general no se mueren de hambre como en África, pero tampoco viven a gusto ni con seguridad, porque saben que hoy hay pan pero tal vez mañana haya hambre. La última ingeniosa idea del gobierno para suavizar el número de despidos es reducir drásticamente el número de horas que cada uno trabaja. Así, por ejemplo, en las fábricas trabajan en semanas alternas, o tan sólo dos días a la semana. Salvan puestos de trabajo, pero los sueldos caen vertiginosamente en un país en el que el salario mínimo es de unos 60 céntimos de euro la hora.



Siempre me ha llamado la atención que en los puestecillos que venden comida en la calle (una comida completa sale por menos de dos euros y siempre están a rebosar) la gente no compra latas de refrescos, sino que compra dosis. Me explica mi conductor cómo funicona la historia: por unos 15 céntimos de euro compras un refresco, que no una lata o botella, ni siquiera un vaso, es un poco menos, y te lo sirven en una bolsa de plástico, igualita a las de las chucherías de los niños. Si es para llevar, le hacen un nudo y te la llevas como si acabases de comprar peces en una tienda barata. Si es para tomar, le ponen una pajita dentro y la sujetas mietras te lo vas bebiendo. Bonito no sé, pero bueno y barato sí parece.

En las tiendas venden el champú, o gel, o crema de afeitar, en sobrecitos de una dosis, como si fuesen azucarillos o ketchup de cafetería. Es un poco como los móviles de prepago, compras lo que puedes y lo usas cuando lo necesitas, controlas el gasto e incluso lo reduces.

Hablando de prepago, han anunciado otra idea ingeniosa esta semana. A partir de ahora van a vender tarjetas de minutos prepagados de .... ELECTRICIDAD! No entiendo muy bien cómo va a funcionar esto, ni tampoco me parece muy cómodo. A ver, yo me lo imagino así, estás en casa cenando y se va la luz “anda, nos hemos quedado sin saldo. ¿Quién va a ver si queda alguna tienda abierta y compra una tarjeta de 60 minutos?”, pero esta parte ya a oscuras, con tu marido cabreado porque así él no puede comer, tus hijos dándose codazos a ver a quien le cae el muerto encima, el perro lloriqueando porque le da miedo la oscuridad... no sé, no me convence.

Lo que tengo claro es que no me gustaría una vida dosificada, con minutos prepagados de dignidad, sin saber qué pasará mañana.


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Tuesday, March 10, 2009

Pienso, luego existo

Hay días en los que simplemente me apetece escribir. Teclear. Cualquier cosa. Y entonces las ideas empiezan a girar, a veces demasiado rápido, y quiero escribirlas todas. Como ahora, que Adam está cambiando de canal. Pone uno, lo deja unos segundos, cambia, lo deja unos segundos, cambia, un documental sobre gibones rescatados de la maldad humana, una partida de póker en la que gana uno con un pareja de 4s cuando el otro tenía pareja de reinas pero no supo ver el farol del contrincante, martha stewart cocinando no sé qué porque Adam ha vuelto a cambiar, una peli mala, Cops (Bad boys, bad boys Watcha gonna do, watcha gonna do, when they come for you), vuelta al póker y por una vez hay una mujer y todos los hombres menos uno llevan gafas de sol, CNN nos da el parte meteorológico para Asia y tenemos 34 grados en Manila, un desfile de moda con chicas delgadísimas pero preciosas que lucen una colección llena de movimiento, un culebrón local en tagalo pero cuya trama entiendo sin necesidad de palabras, otro documental, misa en tagalo, anuncios, anuncios, anuncios, en mtv un grupo de chicos asiáticos exagerademente afeminados, póker.




Mientras se suceden las imágenes en la televisión, las ideas se suceden en mi cerebro. Se ha ido mi jefa por fin, que alegría que Chris se lo haya pasado tan bien, que tal estará Mini en Londres, ¿y Pati?, que no se me olvide que es el cumple de Mar, dentro de poco sería el de mamie, que de cumpleaños en esta época, a ver si Evelyn termina con la plancha y me da un masajito, me duele un hombro, que bien he dormido este fin de semana, esas vistas desde la cama eran tan alucinantes que aún no me creo que el sábado me levanté a las 9 habiendo dormido sólo 5 horas, oh no he escrito horas “houras”, paso demasiado tiempo pensando en inglés, ¡Nay se va a China!, bueno y Jota viene aquí, también vienen mis hermanitas y parejas, ¡y los pobres padres al final después de todos los demás!, debería estar mirando vuelos para todos en internet, me duele la cabeza, Evelyn pasa por aquí pero no ha terminado, el apartamento estaba hecho un desastre, se ha ido mi jefa, que pena que ya no esté aquí Chris, que limpio y ordenadito está ahora todo, ¡masaje por fin!

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Monday, February 23, 2009

Dos mil botellas de champán para brindar por la peor economía del mundo, chin chin


Miro al mundo y me enfurezco de nuevo. Si en el pasado fueron los esclavos de Dubai, el hambre en el mundo, el cambio climático o los cobardes asesinos, hoy hay otras razones y voy a compartir una. Tal vez llego tarde porque ya no es noticia, ya no ocupa primeras páginas de periódicos del mundo, de hecho tal vez nunca las ocupó.


Zimbabue, lugar que he visitado y en el que he tenido una de las experiencias más increibles de mi vida, es hoy un país completamente hundido en la miseria mientras su presidente Mugabe, antiguo héroe nacional y personaje protagonista y clave en la historia reciente del país, celebra su cumpleaños con dos mil botellas de champán y 500 de wiskey, 8,000 langostas y 4,000 raciones de caviar.




Si miramos al pasado de Zimbabue, vemos una Rodhesia del Sur (el nombre viene de Cecil Rhodea, que dirigió la colonización inglesa de la zona a finales del s. XIX) rica en minerales y con una agricultura fuerte. Mugabe se conviertió en héroe nacional tras luchar por la independencia de su país y conseguir en 1980 que el poder fuese transferido a la mayoria negra (99% de la población). Mugabe pasó a ser el jefe del gobierno de la recién reconocida República de Zimbabue.

Sus primeros años en el gobierno (que a día de hoy no ha abandonado) fueron fructíferos y consiguió un desarrollo económico más que respetable. Cooperó con China y permitió que los granjeros ingleses permaneciesen en el país. Zimbabue llegó a ser uno de los mayores exportadores agrícolas de África. Mugabe también redujo el analfabetismo a menos del 10% de la población.




Hoy, pasada una década de prosperidad y otra en crisis, Mugabe sigue en el gobierno de Zimbabue, pero la imagen es muy distinta. Él se ha convertido en el clásico dictador borracho de poder, octogenario, corrupto. Zimbabue es ahora uno de los países más pobres del mundo: más de la mitad de la población se muere de hambre, el desempleo afecta al 90% de los adultos, la inflación es del 160,000%. Además, la esperanza de vida sólo alcanza la desalodora edad de 36 años, 65 de cada 100 niños menores de 10 años muere antes de superar esa edad (¡65!); y, para rematar, Zimbabue sufre el peor brote de cólera de su historia.



Mientras, Mugabe celebra por todo lo alto y sin ningún pudor su 85 cumpleaños. Cita El País un artículo de The Times cuando afirma que: “Un total de 4.000 porciones de caviar, 3.000 patos, 16.000 huevos, 3.000 tartas de chocolate y vainilla, champán francés y 8.000 cajas de bombones Ferrero Rocher” serán servidos en la fiesta de cumpleaños que promete superar a la del año pasado (¡que salió por 1,2 millones de dólares!).



Y una vez expuestos los hechos (con algo de opinión) de esta historia, dejo que cada uno piense en su conclusión. Seguro que las fotos de su casa ayudan....



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Sunday, February 8, 2009

Cosas insignificantes que sin embargo me hacen feliz:

Cosas insignificantes que sin embargo me hacen feliz:

-Las rayitas en la carretera que hacen tacatacataca y te tiembla el cuerpo
-Llegar al semáforo justo cuando se pone en verde
-Cuando voy en coche medio dormida y apoyo la cabeza en el cristal y el sol me calienta y me mece
-La lluvia cuando no llevo tacones y puedo permitirme que me empape
-La nieve si estoy en casa y no tengo nada que hacer
-Las chimeneas
-Dormir hasta tarde, a tu lado
-Escuchar una y otra vez esa música que siempre me hace sentir bien: ben harper, gotan project, jack johnson, saint germain, thievery, fat freddy’s drop, ojos de brujo, la mala, red hot chili peppers, sublime, tom petty, portishead, y tantos otros
-Papá cortando jamón con las gafas en la punta de la nariz y Vodkita, perrita fiel, a sus pies
-La risita que se le escapa a mamá cuando hace una interpretación libre de un comentario (y lo relaciona con algo sensual o sexual)
-Vivir al lado de todos mis primos
-Ver la cara de la gente cuando digo que tengo una hermana gemela
-Los esporádicos abrazos de mi hermano
-La casa de las Descalzas
-Sela
-El lomo ibérico, los huevos estrellados y el foie
-Las aceitunas, de cualquier color pero con hueso, acompañadas de patatas fritas y pepinillos
-Concinar, mínimo para dos
-Comerme la pasta mientras se cuece (de hecho, ir probando todo lo que cocino)
-Ben & Jerry’s Half Baked y Chunky Monkey, a medias contigo
-Las golosinas
-Tener ventana en el avión, a poder ser salida de emergencia
-Apretar el cinturón de seguridad en el avión porque estoy más delgada que el pasajero anterior
-Ver que aparece una ventanita en la pantalla del ordenador que sólo dice "...", como un suave toc toc toc en la puerta, y saber que es Jota
-Los libros que me enganchan y no me dejan dormir de noche para seguir leyendo
-El sonido de las olas del mar
-Nadar
-Ver y hacer fotos
-Contar una y otra vez cuántos países he visitado, y darme cuenta de que la mayoría han sido contigo
-Caminar descalza
-Encontrarme el cepillo de dientes ya preparado (con pasta y mojado) por mi Adam o mis hermanas

Y a ti, ¿qué cosas insignificantes te hacen feliz?

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Thursday, February 5, 2009

De película

(Para Fermín y Benito)


Como salidas de una película, hay escenas de la vida que no parecen reales, sino ideadas por un director o guionista.


En Madrid hace unos meses estaba yo en La Alegria cuando me creí parte de una peli de Almodóvar. Busqué al genio gordito pero no le encontré, ni tampoco su cámara. Estaba Fermín en la barra y Benito sirviendo menús del día en el comedor a rebosar de gente. Un murmullo constante como banda sonora. Una mezcla de olores despiertan mi apetito. En nuestra mesa, la de la esquinilla, lentejas de primero y de segundo lomo de cerdo con patatas y huevos fritos para todos, olé! si es que no se puede ser más castizo. Sentada en una banqueta compartía mesa con otro madrileño de pura cepa y un americano que se chupaba los dedos con la comida.


De pronto, Benito, que por aquel entconces no me conocía, se acerca a mi mesa, señorita. ¿Helena?, imaginen mi asombro, yo que estaba de incógnito para que no me tratasen de forma especial por ser la hermana de la alegría del barrio, tiene una llamada. Y yo, sin salir de mi asombro, sigo a Benito hasta la cocina donde Luci fríe sin descanso patatas y huevos y filetes y más patatas. Una cocina pequeñita, como de playmobil, en la que Luci es la reina de los fogones y se las apaña sin problema para preparar tres entrantes y tres segundos distintos cada día. Eso sí es arte.




Al teléfono la alegría del barrio, no podía ser otra. Charlamos un poco y vuelvo a mi banqueta blanca en la esquinilla. Se ha vaciado el comedor y quedan un par de hombres fumando un cigarrillo y bebiendo un carajillo. Ahora que me han desenmascarado Fermín se acerca a saludar, secándose las manos en el delantal, Benito le sigue. Ellos no me conocían, pero yo no estaba en La Alegría por casualidad sino por recomendación.


Sorprendentemente uno de los hombres asegura haberme reconocido, sí hombre sí, esta es la del Cinco Días, ¿verdad?, y tiene toda la razón. Es el Kioskero y descubro que tiene una memoria extraordinaria, han pasado por lo menos seis meses desde aquella contraportada. De pronto acaparo la atención de todos los allí presentes, todo hombres porque Luci aún anda en la cocina. La escena es de lo más peculiar, y yo sigo esperando a que aparezca Almodóvar.


Hoy sin embargo, en la otra punta del mundo, me he sentido como en una peli del gran Tarantino. De castizo poco. Todo lo contratio. Adam y yo con resaca, llevamos más de 15 horas sin comer y en el estómago un par de botellas de Rioja cada uno. Hace cuatro horas que estamos trabajando pero estamos que morimos y necesitamos comida, grasienta a poder ser. Lo único que coincide con la escena anterior son las patatas fritas. Son las 12:30 de un miércoles cualquiera, en un McDonalds de Manila. Y no es un McDonalds cualquiera porque al entrar nos ha tomado nota una chiquita muy amable, quien a su vez le ha pasado el pedido a la cajera. Mientras Adam paga yo busco mesa, misión imposible, está a rebosar. Milagro, se levantan unas niñas de uniforme y no han dado dos pasos que un muchacho ya ha vaciado y limpiado la mesa y con una sonrisa me llama. Al mismo tiempo aparece Adam con una camarera a su vera que lleva la bandeja con nuestra comida. Esto sí que es fastfood y fastgood. Cuarto de libra con queso en una mano, patata en la otra, me doy cuenta de repente de que estamos fuera de lugar. Alguna mirada indiscreta, susurros, sonrisas de quienes nos rodean confirman que ellos también lo notan. Adam con traje y yo con el vestido más sexy pero formal que tengo, maletín, taconazo. A nuestro alrededor decenas de niñas de colegio, con uniformes blancos que cubren hasta debajo de las rodillas. Algunas familias, bebés. Casi todos comen pollo o espaguettis, y arroz. Todos Filipinos, bajitos, pelo negro, ojos ligeramente rasgados, labios gruesos, piel oscura. Me parece como si de pronto ellos fuesesn todos un decorado y nosotros los protagonistas de una escena que sólo puede ser de película.


Corten!

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Wednesday, February 4, 2009

Manos - Juan José Millás

Para Nayra:

Un hombre o una mujer sin manos no se puede lavar la cara, ni atarse los zapatos, ni desabrocharse el uno al otro la camisa. No pueden mesarse los cabellos, ni taparse los oídos, ni abrir un libro, ni tomar una pluma. No pueden leer ni dibujar el rostro que acarician, ni quitar las legañas a un bebé. No puede, al salir de una pesadilla, frotarse los ojos con alivio, ni colocar la palma o el envés sobre la frente de su hijo para medirle la temperatura. Ni comprobar el grado de dureza de una fruta, partir el pan, recorrer con la punta del índice los versos de un poema. Ni señalar podrían un pájaro en un árbol, una libélula sobre el estanque, un dolor en un punto concreto del pecho o la garganta. No podrían sin manos una mujer o un hombre sacar un conejo de la chistera ni unas monedas del bolsillo ni pintarse las uñas, ni clausurar los párpados de los padres fallecidos con los ojos abiertos. Unos adolescentes sin manos no pueden masturbarse ni cogerse de la cintura, ni retirarse el pelo de la frente, ni quitarse los granos de la cara. No pueden sostenerse la cabeza al llorar, ni encender los primeros cigarrillos, ni alcanzar aquellas zonas del otro en las que el único órgano de visión competente son las yemas de los dedos. Un bebé sin manos no tiene dónde almacenar la memoria de la ropa interior de su madre ni la textura de sus pezones. Aún así, hay lugares en los que las manos no valen nada. Las cortan como quien poda, arrojándolas al medio de la calle, donde los soldados las pisotean con la neutralidad asombrosa con que nosotros pisamos las hojas del otoño. No cabe imaginar mayor crueldad ni lobotomía tan eficiente como la de arrancar del cuerpo las manos espantadas. Quizá no nos la merezcamos, al menos mientras nos quepan en la cabeza la posibilidad de que otros vivan sin ellas.
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Monday, February 2, 2009

Reflexiones sobre ascensores en Filipinas



Para mi los ascensores y los centros comerciales son muy parecidos: aire cargado, luz artificial, vaivén constante de gente. No me gustan ni los unos ni los otros, y los evito siempre que puedo porque me provocan claustrofobia y me agobian.


Sin embargo, en este país he descubierto una similitud más: son como el metro. Si te esfuerzas pueden resultar de lo más interesantes, además de entretenidos. El lugar idóneo para llevar a cabo una disertación antropológica.




Creo que nunca antes había pasado tanto tiempo metida en ascensores, y empiezo a acostumbrarme. De momento he conseguido que nadie me toque, ni me roce, tal vez porque siempre soy la única mujer blanca en el ascensor. Además de blanca, le saco una media de una cabeza a todos los que van metidos en esa caja que sube y baja. Así que se mire como se mire, siempre impongo algo de respeto, y curiosidad, a todos los presentes. Pero esa curiosidad es recíproca.


A mi personalmente me llama la atención un poco todo. Empezando por lo bruscos que son a la hora de meterse en el ascensor, como si en ello les fuese la vida, cuando hay cuatro más que antes o después volverán a pasar por el mismo piso. En esto los filipinos son pequeños pero matones, y si te descuidas se te cuelan 10 o 12. Y no exagero. Hay que tener en cuenta que si en un ascensor normal la capacidad máxima es de unas 15 personas, unos mil kilos, aquí caben el doble porque son diminutos y peso pluma. De hecho, algunas mañanas en las que dormito mientras espero paciente mi turno, fantaseo con que van a aparecer Ana Obregón y Ramón García cantando aquello de ¿Qué apostamos? porque no es normal que tanta gente se meta en un ascensor por voluntad propia y sin recibir nada a cambio.


Lo que más me molesta es su estrategia para coger el ascensor a la hora de comer. Como los que bajan van llenos, pues se meten en el que sube, porque en algún momento bajará. Total que quien realmente quiere subir no puede porque los que quieren bajar llenan el ascensor que sube para después bajar. Vamos, que si no estuviese en el piso 19 subiría y bajaría andando con tal de evitar meterme en la lata de sardinas.


Volvamos al interior de la caja en hora normal, véase yo rodeado de unos 20 personajes diminutos que me miran como si yo fuese la rara. En Europa, la gente va a lo suyo y la mayoría suele mirar al numerito que va indicando por qué piso va. Aquí no. Aquí te miran sin piedad, como si fueses de piedra. Te examinan de arriba a abajo, y si vas hablando no se cortan en escuchar, incluso se giran para oírte mejor si llegas a un momento interesante.


Pero no a todos les llamas la atención, hay otros, estos siempre hombres, que intentan arrancarse los pelos del mostacho o la perilla con las uñas, algo que ya me daba asco en Indonesia pero que veo es práctica normal en el Sudeste Asiático. Muchos simplemente prefieren sacarse espinillas y granos, como si estuviesen en el baño de su casa. Sí, lo sé, esta es una imagen desagradable para quienes os lo habéis imaginado, pero pensad en mi que lo vivo a diario.


Por otro lado siempre está la estupenda que va con gafas de sol en el ascensor; la guay que las lleva tipo diadema; la recepcionista modernilla que cree que el móvil es un altavoz y que su música es del agrado de los demás; y el repartidor de turno que tiene el detalle de usar auriculares, aunque no sepa que si lleva el mp3 al máximo de volumen es tan molesto como la receptionista y su móvil.


Y luego estamos Adam y yo. A saber qué pensarán ellos de nosotros...




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Sunday, February 1, 2009

Manos que van y vienen

Sus manos recorren mi cuerpo con el mismo cuidado, tacto y dedicación que lo hacían hace unos años. Mientras ella se concentra en buscar nudos y contracturas, yo pienso en sus manos. Pienso en ellas y en todas aquellas que veo a diario aquí. Manos que van y vienen, que todo lo tocan. La mayoría son pequeñas, uñas cortas, piel oscura. A lo largo del día veo cientos de ellas. Manos que van y vienen. Casi todas mueven rápida y ágilmente su pulgar para escribir mensajes de texto. Otras trabajan sin descanso en tareas que me parecen cuanto menos inútiles, como las de ese señor mayor que cada mañana arreglan sin descanso sus periódicos tirados en la acera, o quienes ordenan sus sellos de caucho por tamaño y color aunque no los mire nadie. Manos que van y vienen. Algunas me desconciertan, como en el ascensor de la oficina donde cada vez que lo uso, sin execpción, veo a hombres y mujeres urgando su nariz, sacándose espinillas o quitándose caspa del pelo. Me desconcierta, me irrta, me descoloca. En los semáforos tocan mi ventana sin cesar, unas simplemente piden limosna, otras venden desde cigarrillos a estropajos, pasando por cacahuetes y empanadas, pero absolutamente todas tocan mi ventana de forma insistente, como si por eso les fuese a hacer más caso. Manos que van y vienen. Otras son impacientes y sus dedos galopan sobre las mesa o sobre los espejos del ascensor de antes, o contra las ventanas de los bares, ansiosas. Unas fuman, otras dirigen el tráfico, algunas rebuscan entre la basura. Pero las manos que ahora me tocan son bellas, sabias y fuertes y recorren mi cuerpo como si lo hubiesen hecho todos los días de mi vida. Sus manos son únicas y las reconocería en la oscuridad si me tocasen un sólo segundo. Sus manos no las cambiaría por otras.



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Thursday, January 29, 2009

Si no sabéis cómo arreglarlo, por favor dejad de romperlo (el planeta)

Este vídeo me ha dejado alucinada, y no importa si ella misma escribió el discurso o si simplemente lo leyó con fuerza y con sentimiento. La traducción no es perfecta, pero el mensaje es lo que cuenta.

¡Gracias Leti!





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Sunday, January 25, 2009

Por qué no darle una oportunidad a un “nuevo” Año Nuevo?

Y yo creía que este sería un año genial. Tan segura estaba que intenté convencer a todo aquel que me prestó su oído un rato. El resto del mundo quiso convencerme a mi de lo contrario, con argumentos de peso según ellos: crisis, recesión, desempleo.... No les hice caso, y esas razones siguen sin convencerme a día de hoy porque la economía no puede ni debe determinar nuestra felicidad. Sin embargo, en este momento me apetece gritarle al aire que este año es una mierda. Quiero llorar, quiero maldecir, quiero decir un taco detrás de otro hasta que ya no se me ocurra ninguno más.




Pese a todo sigo convencida de que este año nuevo va a ser de los buenos, de los que pasan a la historia de forma positiva, y nos va a hacer feliz. Aunque todo a mi alrededor diga lo contrario. No ha pasado ni un mes desde que celebramos la entrada de 2009 y prácticamente todos mis familiares y amigos han pasado ya un mal trago: muertes, accidentes, enfermedades. Pero me niego a reconocer que este año va a poder con nosotros y nuestra felicidad.


Entonces sólo me queda ser creativa, original, buscar una explicación y una solución para que no nos queden 340 días de desgracias. Y la he encontrado. Tal vez los chinos son más listos de lo que pensamos, o simplemente su calendario es el acertado. Y si de él nos fiamos, me alegra informar de que el Nuevo Año empieza.... mañana! Sí amigos, el 25 de enero, es decir hoy, es el último día del año de la Rata (que por cierto también explica porque “2008” ha sido un asco) y el 26 de enero empieza el año del buey.


Así que si entre el 1 de enero y hoy no has sido del todo feliz, aprovecha! Por qué no darle una oportunidad a este “nuevo” Año Nuevo? Celebra esta noche (aunque sea en privado, que la procesión vaya por dentro), y que mañana empiece una nueva etapa y un nuevo capítulo para todos. Y como he dicho muchas veces antes,


BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE



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Saturday, January 24, 2009

Bienvenidos a un nuevo año

Una semana en Abu Dhabi, un par en España, otra en Estambul, dos en Filipinas, más de un mes alejada de mi blog. He echado de menos escribir, pero distintas circunstancias me han mantenido apartada. Y aún mejor, más de uno ha echado de menos mis posts, lo sé porque en el ultimo mes el blog ha tenido más de 140 visitas, y ninguna actualización! Lo digo con ilusión y satisfacción pero sin vanidad ni arrogancia.




En este mes han pasado muchas cosas. He estado en 4 países y tres continents, climas y temperaturas muy distintas. Las Navidades me han recordado que estoy más lejos de lo que me gusta reconocer y lo he notado porque me he sentido abrumada por la cantidad de cosas que tenía que hacer, gente a la que tenía que ver, llamadas que tenía pendientes… y eligo decir “tenía” y no “quería” porque en muchos momentos sentí más obligación que deseo. Demasiado que hacer en muy poco tiempo. En verano, por ejemplo, todo el mundo está más relajado, hace buen tiempo, haces las cosas “porque sí” y no “porque es Navidad”…


Sin embargo, ha habiado muchos y muy diversos buenos momentos, de esos que sí quería. Sólo vi a mi Nay un día para comer, pero qué bien comimos! Y a ella le hizo bien estar en su isla. Conseguimos juntarnos un montón de primos, sin que tuviese que hacer la primera comunión o casarse uno de nosotros. Simplemente porque sí, y nos lo pasamos pipa! (Desde aquí un besazo especial para David, que espero vuelva a leerme pronto). A Sandrita la vi brevemente pero fue más que suficiente para recordar por qué es una de mis mejores amigas aunque nos veamos una vez al año. Jota ha sido el amigo afortunado estas Navidades (suele serlo...) y nos hemos visto bastante, hasta conseguí convencerle para salir de Madrid y llevarle a la Sierra (aunque cambié todos los planes en el último minuto). Una cena de lo más divertida en una casa que me ha parecido terriblemente acogedora, tal vez por el número de belenes (otro beso muy especial desde aquí para ti Carlos, que espero me estés leyendo). La cena de fin de año ha sido distinta, casa nueva, distinta familia organizadora, y en mi opinión un triunfo absoluto, gracias!!


También ha habido gente a la que no he podido ver, llamadas que no he hecho, cenas a las que no asistí. Leire, Guio, Carmen, Silvye, Raúl, Jaime.... creo que es emjor no vernos a vernos mal y rápido, así que os debo una a cada uno, pero una de verdad, de calidad.


Otros estáis lejos incluso cuando yo estoy en casa... Chris, Mandy, Gergana, Rodolfo, los Jones y el resto del compound and so many more, estoy planeando un buen viaje a América tal vez a finales de año o en 2010, donde pienso pasar al menos un par de meses, e incluir Sudamérica en el recorrido.


A todos, gracias por estar cerca aunque estemos lejos. FELIZ AÑO y venid a visitarme!

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Sunday, January 18, 2009

Filipinas: Se abre un nuevo capítulo en mi vida, como entonces se abría una etapa

Vuelvo a estar en Manila. La ciudad me ha recibido con lluvia y muchos recuerdos. He vuelto a hospedarme en el Peninsula, donde viví durante tres meses hace dos años. Caras conocidas, olores que me devuelven a otros tiempos. Las toallas siguen teniendo ese olor único, el agua nunca sale del grifo fría del todo aunque sea el mejor hotel de la ciudad (como dice mamá, siempre es mejor tener agua caliente y no fría que a la inversa!). Al ir a desayunar la segunda mañana he oído un grito de emoción y una voz que decía "Ms Alvarez, it's you!". Sorpresa, era Candy, la camarera que me servía el desayuno todas las mañanas. Después ha añadido "I always remember you, and your espresso with ice! Do you still drink it like that?". Dos minutos después tenía el cafe perfectamente preparado y servido delante de mi. En el Peninsula y en Manila viví, trabajé, sufrí, lloré, reí.... Y el destino me ha vuelto a traer, pero estos son otros tiempos. Se abre un nuevo capítulo en mi vida, como entonces se abría una etapa.
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Sunday, December 14, 2008

Carreras de Camellos en Emiratos


Son las 7 de la mañana de un sábado cualquiera cuando me despierta un sms. He dormido 4 horas y lo último que me apetece es acompañar a mi jefa a una reunión informal que presiento no llegará a ocurrir. Reconozco que el lugar para el encuentro me atrae, pero tengo sueño. Vamos a una carrera de camellos!


Me recoge tarde y estoy de mal humor, no me apetece hablar así que me hago la dormida, como cuando era una niña. Tengo mal despertar y más cuando a las 7 un finde me despierta un sms con una reunión de última hora en la que no pinto nada, lo admito.
























Conducimos unos 45 minutos hasta llegar a la desviación 47 Al Wathba Racetrack. Y de repente, empezamos a ver camellos por todos lados, en grupitos de 3 o 4 con un hombre que los guía, unos a pie otros a camello, pero todos de piel oscura. Beduinos con turbante en la cabeza. Los camellos tienen la chepa cubierta por mantas, para que no pasen frío, sólo hace 19C grados. Su caminar es armonioso, mueven ligeramente el cuello, todo a un ritmo lento pero agradable. Parecen galgos. Sus patas son largas, las de detrás más que las de delante, lo que hace de su andar algo casi gracioso. También hay grupos grandes, como rebaños, 15 o tal vez más. Todos cubiertos con la misma manta, preciosa y limpia; están mejor cuidados sin duda que sus cuidadores. Deben de pertenecer a un jeque, por lo que me explican.

























El paisaje es cada vez más singular, estamos en medio del desierto, pero hay decenas de granjas en las que viven camellos, y beduinos. Hay incluso un mini zoco. Cuando por fin llegamos al... Estadio? Pista? Camellódromo?... Las gradas están vacias y un hombre con acento francés, el único blanco y no árabe aquí, nos explica que nadie las usa porque desde ellas no se va nada. Hay una torre a la que podemos subir, o podemos seguir la carrera desde el coche. No, perdón, no desde el coche sino con el coche. Podemos seguir a los camellos durante la carrera, eso es lo que se hace normalmente. Debe de ver nuestra cara de incredulidad y desconcierto porque con el dedo señala algo en el horizonte, donde conseguimos adivinar una nube de polvo. Según se va acercando adivinamos que es polvo y coches. Mi jefa jura que no hay camellos pese a que yo insisto en que no los vemos porque son de un color parecido al de la arena del desierto, lo que provoca un efecto camaleónico, como si estuviesen camuflados.
























Mientras tenemos esta discusión en la que ella está convencida de que me equivoco y yo de lo contrario, la nube se ha convertido en una veintena de coches, y al poco vemos a una veintena de camellos corriendo al lado de los coches. Me ha hecho madrugar, pero ahora me anoto un puntazo, in your face.
























Nos acercamos con el coche a donde están todos los camellos y sus cuidadores, yo me bajo del coche para hacer fotos y ver de cerca lo que está pasando, pero ella se niega, somos las únicas mujeres aquí y dice que le asusta el ambiente... Whatever tía. Para la siguiente carrera consigo convencerla de que nos unamos a la diversión y sigamos la carrera con el coche. Y lo hacemos. Una veintena, o más, de coches conduce con los ojos en los camellos y no en la carretera. Se nota que lo hacen a menudo porque han desarrollado una habilidad exepcional para conducir de este modo sin chocarse. Nuestro conductor sin embargo sufre un poco ya que no quiere perderse el espectáculo, pero también necesita conducir con cuidado.
























Ahora que los camellos corren me doy cuenta de lo ridículo que es este deporte. Juro que los cinco últimos camellos no tienen fuerza para correr, más bien se arrastran como pueden hacia la meta, que queda lejos porque son unos 7 kilómetros de recorrido. Van a unos 35km/h. Ahora ya no parecen seguir ningún ritmo armonioso. Se han convertiro en animales ridículos, como una parodia de sí mismo. Sus piernas no son proporcionales, por lo que terminan pareciendo bobos, con la baba literalmente colgando.

























Pero lo que realmente me parece cómico, casi de forma sarcástica, es el robot que llevan en la chepa. Sí, sí, un robot. Hace un tiempo se prohibió el uso de jockeys porque los jeques utilizaban niños, que pesan menos que los adultos, y al parecer los tenían esclavizados, literalmente. Incluso el Jeque Mohammed de Dubai fue acusado de emplear a niños, que además eran mal tratados y estaban mal nutridos. Total que para que no haya más denuncias internacionales se ha decidido que ya no hay jockeys y usan una maqunita, pequeña, que para más burla tiene un látigo pequeño controlado con un mando a distancia, para fustigar al camello cuando no corre lo suficientemente rápido.....























Sobra decir que la reunión no llegó a ocurrir porque mi jefa se había equivocado, no nos habían citado en las carreras de camellos sino en las de caballos. Y ya ves, aquí estábamos nosotras esperando en el camellódromo, ¡la equivocación más normal del mundo oye!




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Listas, números, Top 5 y Top 10


Todo aquel que me conoce sabe que adoro los números y las listas. Los Top 5 y Top 10 entre otros. Me gusta hacer listas imaginarias, por ejemplo cuando no consigo dormir, y reconozco que van cambiando según el día, según mi humor. También me gusta preguntar y saber qué le gusta, disgusta, entretiene, aburre... a la gente. Top 5 libros, los mejores olores, ciudades... que sé yo, hay miles de listas que todos hemos hecho en algún momento. La revista Time acaba de hacer su Top 10 del año, y hay un top 10 para casi todo. Os invito a visitarlo y disfrutarlo, algunos no tienen desperdicio.


Poco a poco iré colgando aquí algunas de mis listas que, repito, cambian según el día. Tal vez alguno se anime a dejar su lista por aquí también...
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Wednesday, December 10, 2008

Llueve en el desierto

Llueve. No, diluvia. No he visto llover con tanta fuerza, tanta pasión, desde Filipinas y entonces eran tifones.

Llueve. No, diluvia. Parece una bendición de los dioses, o de Ala, quién sabe. Llueve de una forma distinta, el sol tímido aún consigue asomarse entre las nubes que no cubren por completo el cielo. Los rayos son rápidos como... Bueno... Como el mismísimo rayo, y los truenos son ensordecedores, me vibran las entrañas y es una sensación casi divertida, un cosquilleo interesante.

Llueve. No, diluvia. La gente está feliz, o al menos los extranjeros, pero no alcanzo a ver a ningún emiratí. Todos reímos, parece contagioso. Uno comenta que le gusta la lluvia, y reímos todos, aunque no nos conocemos. Me rodea un grupo interesante: un pakistaní, un cingalés (juro que es el gentilicio para los habitantes de Sri Lanka!), un indio y un libanés. A todos nos recuerda a casa, porque hace frío y llueve y nos recuerda que las 4 estaciones existen, y simplemente parece invierno.


Llueve. No, diluvia. El aire, que no llega a ser viento, hace que llueva en paralelo al suelo y quienes llevan paraguas ya no saben si ponerlo encima de sus cabezas o frente a sus cuerpos, a modo de escudo. La mayoría se da cuenta de lo ridículo de la situación y ríe, mientras cierra sus paraguas.

Llueve. No, diluvia. Y debe de ser agua bendita porque de repente parece no haber barreras sociales, culturales, raciales o intelectuales. Parece como si fuésemos de nuevo todos ninos, en el patio del colegio, jugando bajo la lluvia y saltando en los charcos.

Llueve. No, diluvia. Y me gusta. Me recuerda a casa. Me recuerda a Nay, aquel día en que llovía como hoy pero en la Berzosa, y también reímos y saltamos en los charcos. Me recuerda a Sophie y a Mini porque hace años en Francia llovía como ahora pero con maldad y decidimos compartir cama mientras nos preguntábamos si sería el fin del mundo. Me recuerda a Adam porque otra tormenta con maldad nos pilló en una cabañita de madera en una isla de Filipinas, y mientras yo rezaba para que los miles de litros de agua no derribasen la cabaña, Adam dormía plácidamente. Me recuerda a Leti y a Loren porque si lloviese en Madrid hoy así se les caería el techo encima. Me recuerda a Jota porque hace poco llovió con tanta rabia en su barrio que el diluvio destrozó coches sin piedad.

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Friday, December 5, 2008

Una historia de Emiratos, de Abu Dhabi a Dubai

Han sido muchas las ocasiones en las que hemos criticado a los distintos Emiratos, y sobre todo a Dubai, en este blog. ¿Por qué las economías jóvenes del Golfo, tan conservadoras en determinados aspectos, han decidido ser revolucionarias en otros? Y ¿por qué consideramos que se equivocan?


Yo tengo una teoría que es fácil de explicar como una historieta. Imaginemos que los Emiratos, por elegir uno de estos países, es un grupito de personas. Digamos chicas adolescentes, amigas de toda la vida. En los años 60 eran niñas y entonces estaban bajo protectorado del Reino Unido –su padrino por ejemplo-, y este se encargaba de su estabilidad y bienestar. Un día las niñas descubrieron que tenían un talento oculto, llamémoslo petróleo, mucho petróleo. Vamos, como si las niñas de repente se hubiesen presentado a un casting para formar uno de esos grupos de música bastante patéticos que todos hemos visto en la tele t no sólo grabaron un disco, sino que además de la noche a la mañana se volvieron mega famosas y ricas, muy ricas.




Entonces nuestras niñas ya convertidas en adolescentes le dijeron a su padrino que ya no le necesitaban, gracias por tu ayuda y hasta otra, ahora ya somos mayores y nos apañamos solas. Como es de esperar, no eran tan mayores ni sabían apañarse solas. Necesitaban madurar, pero el mundo no les dio tiempo, y ellas tampoco se lo pensaron mucho. De repente tenían lo que ellas creían era lo más importante en la vida: dinero y las unas a las otras!


Y como todas esas cantantes, artistas, actrices famosas a los 16 y sin padres que se preocupen demasiado por ellas, se fueron por el mal camino. ¿Y a quién culpamos? Ellas sólo querían ser como los demás a su alrededor, sin darse cuenta de que eran bien distintas. Y llegaron los excesos, pero no para todas porque cada una de nuestras chicas tenía una personalidad muy distinta.


Así que decidieron medio separarse, y probar suerte por libre, pero siendo por supuesto, “amigas para siempre”. Dos se quedaron atrás, Fujaira y Um el Kaiwan, y nadie sabe bien si porque eran más tímidas o porque no tenían ambición. También quedó claro desde muy pronto que con gran diferencia la que más talento tenía –o sea, petróleo- era Abu Dhabi. Y ella decidió tomárselo con calma, sin prisa pero sin pausa. Intentado establecer unos cimientos fuertes para su carrera, con algún que otro mini tropiezo. Y parece que le va bien, invierte su dinero con seguridad y acierto, y su carrera seguramente la llevará lejos.


Sharjah decidió que ella sería la más conservadora, y así le va. Es aburrida y no interesa a casi nadie, aunque ella intente venderse como la que de verdad representa a su cultura. Pero no se da cuenta de que esto es el showbusiness y la cultura por desgracia importa poco. Pero si ni si quiera se pone faldas o o vestidos para subir al escenario, siempre tan recatadita ella, y exige lo mismo de su público. Vamos, que el público es escaso y soso, como ella.


Ajmán y Ras el Jaima al principio también se durmieron en los laureles, pero hace unos añitos han despertado y parece que con un empujoncito del público extranjero tal vez despeguen. No tienen casi talento, pero consiguen gustar por otros motivos. Ajmán triunfa en Pakistán, donde aunque pocos lo saben hay gente con mucho dinero, y ella se deja querer y meter mano por cualquiera que le suelte un duro. Ras el Jaima es la guapa del grupo y se espabiló un poco antes, cuando la descubrieron los alemanes y los rusos. Intenta no perder el Norte, pero a veces se deja liar con tanta atención y tonteo.


Y luego nos queda Dubai, que seria un poco como Britney Spears antes de perder la cabeza y decidir raparse. Pero va siguiéndole los pasos muy de cerca. Vamos a ver, Dubai se dio cuenta de que tenia poco talento, que ya hemos quedado en que es el petróleo, pero también se dio cuenta de que gustaba, y mucho. No es la más guapa, pero sí la más atractiva. Y ella sabe hacerse querer y gustar. Aunque de cerca decepcione un poco.... Ella fue la que más se dejó influenciar por todo aquel un poco mayor que ella y que también tuviese dinero o que le comiese un poco la oreja diciéndole lo maravillosa que podría llegar a ser. Se lo creyó, empezó a prostituirse y a despilfarrar y se dio cuenta de que eso gustaba mucho más que su escaso talento.


Asimismo descubrió que tener a los medios de comunicación a las puertas de tu casa es la mejor publicidad –y gratis!-, así que cada cierto tiempo se reinventa a sí misma para seguir llamando la atención y que no nos olvidemos de ella. Primero fue el hotel de 7 estrellas en el mar, después las islas en forma de palmera, luego el mundo, ahora preparan el unvierso. Por supuesto todo lo que hace es más cool y más caro y más original y más más que el resto del mundo. Hace poco organizó la fiesta más cara del mundo, y eso que todos saben que su cuenta corriente está en números rojos!


Y lo malo es que nuestra Britney Dubai ha perdido el Norte y está gastando más de lo que tiene, y como ya no tiene padrino que la ayude... pues le pide a la más lista del grupo, Abu Dhabi, que es un poco como la madre del resto. Pero Abu Dhabi se ha cansado de tanta inmadurez e irresponsabilidad y le ha cerrado el grifo a Dubai.


Veremos con qué nos sorprende la semana que viene.... pero apuesto a que volverá a hacer de las suyas, y acaparará una vez más miles de miradas. No obstante, casi me da pena Dubai. Si aún no era mayor de edad y ya era rica y famosa... ¿qué más podíamos esperar? De un grupo de 7 ha salido una lista y responsable, que además era la que tenía talento; una conservadora; dos que han espabilado con el tiempo aunque son un poco tontitas y se dejan meter mano; otras dos se han quedado atrás, lejos del glamour y los focos y los flashes; y luego está Dubai, que casi se merece una historia por si sola.


¿No os da un poco de pena? ¿Acabará en un psiquiátrico o en Alcohólicos Anónimos?


Esta puede ser una de esas historias con final abierto, en la que el lector está invitado a imaginar, incluso compartir, su final favorito....

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Thursday, December 4, 2008

Cobardes y asesinos

Tenía un par de posts en mente para hoy, pero se me ha liado el día y no he podido escribirlos. Ahora que me siento delante del ordenador esas ideas se han ido y lo único que se me ocurre decir es que quien defiende sus ideas e ideales con violencia, pierde toda la razón que podía tener un principio. Quien mata para hacerse oír, ese es un cobarde. Un cobarde y un hijo de puta, perdonen mi lenguaje... y por desgracia parece que en España tenemos unos cuantos, pero también en India, en Israel y Palestina, en Nigeria y en México, y un largo etcétera. Mire a donde mire, norte o sur, este u oeste, lo que veo no me gusta. Me da tanta pena y tanta rabia, me hago tantas preguntas, me siento perdida. ¿En qué mundo vivimos? No espero respuestas, ya no.


Decía una canción aquello de


Stop this world, let me off

(Paren este mundo, dejen me salir)

There's just too many pigs in the same trough

(Hay demasiados cerdos en el mismo comedero)

Stop this world, it's not making sense

(Paren este mundo, ha perdido su sentido)


Y ahí lo dejo, porque me duele el corazón y el alma, viendo a cobardes pegando tiros, o poniendo bombas, por ideales en los que tal vez ya ni creen.

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