domingo, 30 de agosto de 2009
Un día para recordar
Mi primera reunión del día es en una ciudad cercana que hasta hace cinco años era sólo un pueblo. Vuelvo a reunirme con la alcaldesa para hablar de negocios, pero ella me recibe sonriente y distraida con otro asunto. De pronto me dice que tiene un regalo para mi. ¿Para mi? Con mucho gusto alcaldesa! pienso, mientras en realidad digo Pero alcaldesa un regalo para mi, no por favor y según voy terminando la frase se me va cortando la voz, porque su regalo es una revista. La People de Asia, ni más ni menos. La portada habla de mujeres con poder y estilo, y veo venir por qué me la regala...
Efectivamente, la alcaldesa abre la revista, pone un marcapáginas y me la tiende con orgullo. Es ella. En la revista, claro. Un artículo de una página, acompañado por una foto a página completa en la que lleva un vestido de noche despampanante y mucho maquillaje. No sé que decir. Di algo, lo que sea, eso pienso, pero sólo consigo sonreir mientras ella coge la revista de nuevo y me dice ¿te la firmo? Y acto seguido empieza a escribir. No sé que decir, eso pienso, asi que vuelvo a sonreir, y no digo nada.
De vuetla en Manila me reúno con este tipo encantador que domina el español porque vivió en Madrid varios años. Me cuenta que tiene unos amigos aquí que son de allá, y que le gustaría organizar una cena para que todos nos conozcamos. Le digo que me parece una idea fantástica y él contesta que como somos todos de la misma edad 37-38 tendremos mucho en común. ¿Perdón? Yo no llego a los 30...! así que sonrío, y no digo nada.
Entre reuniones me paso por la oficina, y cuando estoy lista para irme de nuevo hago como de costumbre: camino hasta el aparcamiento, abro la puerta del asiento detrás del conductor, dejo mi bolso, maletín y portátil, cierro la puerta, rodeo el coche por detrás, y cuando voy a abrir la puerta trasera para subirme Lawrence arrance por sorpresa y mueve el coche. Supongo que cree que no puedo abrir la puerta cómodamente y sólo va a adelantar el coche, pero no, sigue y sale del aparcamiento a la calle y no se detiene. En este momento me entra un ataque de risa porque imagino a Lawrence hablándome mientras conduce, ¿cuánto tardará en darse cuenta de no estoy en el coche? Los de seguridad corren detrás de mi coche gritando ¡hey, hey! y los demás conductores me miran perplejos, mientras sigo riendo. De pronto el coche se detiene en medio de dos carriles y Lawrence corre hacia mi, me mira, sonríe y no dice nada.
Para terminar el día, y la semana, me reúno con un joven ejecutivo que tiene un puestazo. Su equipo nos acompaña y él me presenta como una destacada economista y consultora... ¿en serio? No sé si se está quedando conmigo o con ellos, pero con el día que llevo, sólo me queda sonreir, y no decir nada.
Y es que muchas veces una sonrisa vale más que mil palabras.
Sigue leyendo...
sábado, 22 de agosto de 2009
Mr. A y Asul

*Esta tira pertenece a una serie de Karlos Kartoons, y ha sido modificada por su autor para este blog. Por favor respeta los derechos de autor.
Sigue leyendo...
viernes, 21 de agosto de 2009
Nuevo look
Gracias! Sigue leyendo...
viernes, 14 de agosto de 2009
Asul, así, con s
Sigue leyendo...
domingo, 9 de agosto de 2009
Salamat, Cory
La prensa local viene cargada de reportajes de fin de semana dedicados a Cory Aquino, heroína nacional cuyo legado traspasa fronteras. Murió hace una semana y somos, de pronto, protagonistas de un momento histórico en Filipinas.
Sin embargo, en 1972 el mundo dio un giro inesperado a su alrededor. Cuando con tan sólo 41 años Ninoy Aquino se presentaba como un serio opositor al dictador Marcos en las elecciones presidenciales del año siguiente, Marcos declaró la ley marcial y entre otros encarceló a Ninoy. Casi una década después Marcos autorizó la liberación de Ninoy y su exilio con su familia a EEUU, era ya 1980. Tres años deapués Ninoy decidió volver a Filipinas, su familia le seguiria unos días después.
No llegó a ver la marea amarilla que le esperaba, pero ella, Corazón, vivió acompañada del cariño y el respeto de millones de personas durante tres años. Primero fue el luto, después vinieron los ruegos para que terminase lo que él había empezado. En un día se reunieron más de un millón de firmas para pedir su candidatura a las elecciones de 1986. Todos la consideraban la única persona capaz de representar a todos los opositores de Marcos, y tras diez horas de meditación en un convento, decidió aceptar. Así, tras una campaña sucia por parte del dictador, Cory perdió una elecciones claramente amañadas.
Millones de personas volvieron a echarse a la calle en apoyo a Cory. El país se teñía de amarillo mientras la Iglesia Católica -Cory era una devota- y el gobierno de Estados Unidos mostraban su total apoyo a la viuda de Ninoy y exigían la dimisión de Marcos. Fue la revolución amarilla, una revuelta popular y pacífica que marcó un hito en la historia del país y que se reprodujo por todo el mundo, la que acabó con el dictador y sus más de 20 años en el poder. Tras días de drama, Cory juró su cargo como primera Presidenta de Filipinas. Gobernó durante 6 años y estableció una nueva constitución, mientras resistía 7 golpes de estado y varios intentos de asesinato.
Desde entonces es considerada un icono de la democracia, y la madre de una nación. Hoy, casi un cuarto de siglo después, Cory ya no está, y la marea amarilla ha reaparecido. Por primera vez en años el país parece estar completamente unido y todo nos recuerda a ella, los lazos amarillos, las camisas y camisetas amarillas; su foto en oficinas, escaparates, farolas. Son muchos quienes lloran, ricos y pobres, porque se va su Tita Cory.
martes, 4 de agosto de 2009
31 de julio
sábado, 27 de junio de 2009
Mientras los meses pasan...
Con un toblerone y una cocacola me dispongo a llenar este folio blanco, a corregir el error de dejar de lado mi blog, a volver a conectar con quienes estáis tan lejos pero tan cerca gracias a estas líneas. No sé muy bien por qué pero me gustaría tener algún disco de Sabina aquí, y escucharlo ahora. Me apetece alguna de esas viejas canciones.... de las que me recuerdan a mi infancia, a los años de cole y uniforme, a las amistades que se convierten en familia.
Aquí han pasado los meses y hemos tenido tantas visitas que ya no recuerdo ni las fechas. Así es fácil que el tiempo vuele. Las familias, los amigos, mucho habéis pasado por aquí dejando tantos buenos momentos, y otros acabaréis viniendo porque este es un trocito del paraiso –como Sela es otro-. Y me hace pensar en el abuelo, que siempre decía que en Sela sólo faltaban Adán y Eva. Qué cosas, ya tenía yo a Adán conmigo antes de que él se fuera, pero no llegó a verle en su paraiso. Aquí sólo falta Eva, tal vez por eso muchos han tomado la estúpida costumbre de llamarme así, Eva.
Desde mi ventana veo a lo lejos la bahía, y todas las tardes me sorprende la puesta de sol justo detrás de los últimos edificios de la ciudad, donde se mezcla el cielo con el mar. Unos dias me sorprende esa montaña que aunque está justo ahí, la mayoría de los días no se ve, y después de tantos meses sigo sin saber por qué.
Han empezado las lluvias y los tifones. Hay días grises en los que parece que mañana nunca llegará, y por las noches las tormentas no me dejan dormir porque me agitan como a una niña. Con los pies en la cabecera de la cama y la almohada a los pies para ver mejor por la ventana, me maravillo con cada rayo y cada trueno. Se ilumina la habitación y juego a hacer sombras mientras con cada vibración le pregunto a Mr. A “¿lo has notado en el estómago?”. A veces él está tan fascinado como yo, otras no, pero los dos sabemos que después de la tormenta llega la calma. Y así, pasados unos días grises, llega el cielo azul y el sol arde con fuerza, como hoy.
Así que me voy con mi música a otra parte, a disfrutar del día, pero nos vemos por aquí de nuevo pronto.
viernes, 8 de mayo de 2009
Gracias por todo, Filipinas
Sigue leyendo...
jueves, 26 de marzo de 2009
El sueño americano, a tu manera
Tenía 7 años cuando un día al volver del colegio se encontró con su casa vacía, sólo quedaban dos colchones tirados en el suelo y unas maletas que nunca había visto antes porque ellos no podían permitirse viajar, y que parecían muy nuevas aunque ya estaban llenas.
lunes, 23 de marzo de 2009
Charlestón, versión siglo XXI
No he actualizado últimamente así que de momento aquí va un vídeo que me ha encantado. Me hace reir y sentir feliz.
Señoras y señores.... Charlestón, versión siglo XXI!!
Sigue leyendo...
sábado, 14 de marzo de 2009
Minutos prepagados de dignidad
La gran mayoría vive así en Filipinas. En general no se mueren de hambre como en África, pero tampoco viven a gusto ni con seguridad, porque saben que hoy hay pan pero tal vez mañana haya hambre. La última ingeniosa idea del gobierno para suavizar el número de despidos es reducir drásticamente el número de horas que cada uno trabaja. Así, por ejemplo, en las fábricas trabajan en semanas alternas, o tan sólo dos días a la semana. Salvan puestos de trabajo, pero los sueldos caen vertiginosamente en un país en el que el salario mínimo es de unos 60 céntimos de euro la hora.
Siempre me ha llamado la atención que en los puestecillos que venden comida en la calle (una comida completa sale por menos de dos euros y siempre están a rebosar) la gente no compra latas de refrescos, sino que compra dosis. Me explica mi conductor cómo funicona la historia: por unos 15 céntimos de euro compras un refresco, que no una lata o botella, ni siquiera un vaso, es un poco menos, y te lo sirven en una bolsa de plástico, igualita a las de las chucherías de los niños. Si es para llevar, le hacen un nudo y te la llevas como si acabases de comprar peces en una tienda barata. Si es para tomar, le ponen una pajita dentro y la sujetas mietras te lo vas bebiendo. Bonito no sé, pero bueno y barato sí parece.
En las tiendas venden el champú, o gel, o crema de afeitar, en sobrecitos de una dosis, como si fuesen azucarillos o ketchup de cafetería. Es un poco como los móviles de prepago, compras lo que puedes y lo usas cuando lo necesitas, controlas el gasto e incluso lo reduces.
Hablando de prepago, han anunciado otra idea ingeniosa esta semana. A partir de ahora van a vender tarjetas de minutos prepagados de .... ELECTRICIDAD! No entiendo muy bien cómo va a funcionar esto, ni tampoco me parece muy cómodo. A ver, yo me lo imagino así, estás en casa cenando y se va la luz “anda, nos hemos quedado sin saldo. ¿Quién va a ver si queda alguna tienda abierta y compra una tarjeta de 60 minutos?”, pero esta parte ya a oscuras, con tu marido cabreado porque así él no puede comer, tus hijos dándose codazos a ver a quien le cae el muerto encima, el perro lloriqueando porque le da miedo la oscuridad... no sé, no me convence.
Lo que tengo claro es que no me gustaría una vida dosificada, con minutos prepagados de dignidad, sin saber qué pasará mañana.
martes, 10 de marzo de 2009
Pienso, luego existo
Hay días en los que simplemente me apetece escribir. Teclear. Cualquier cosa. Y entonces las ideas empiezan a girar, a veces demasiado rápido, y quiero escribirlas todas. Como ahora, que Adam está cambiando de canal. Pone uno, lo deja unos segundos, cambia, lo deja unos segundos, cambia, un documental sobre gibones rescatados de la maldad humana, una partida de póker en la que gana uno con un pareja de 4s cuando el otro tenía pareja de reinas pero no supo ver el farol del contrincante, martha stewart cocinando no sé qué porque Adam ha vuelto a cambiar, una peli mala, Cops (Bad boys, bad boys Watcha gonna do, watcha gonna do, when they come for you), vuelta al póker y por una vez hay una mujer y todos los hombres menos uno llevan gafas de sol, CNN nos da el parte meteorológico para Asia y tenemos 34 grados en Manila, un desfile de moda con chicas delgadísimas pero preciosas que lucen una colección llena de movimiento, un culebrón local en tagalo pero cuya trama entiendo sin necesidad de palabras, otro documental, misa en tagalo, anuncios, anuncios, anuncios, en mtv un grupo de chicos asiáticos exagerademente afeminados, póker.
lunes, 23 de febrero de 2009
Dos mil botellas de champán para brindar por la peor economía del mundo, chin chin

Mientras, Mugabe celebra por todo lo alto y sin ningún pudor su 85 cumpleaños. Cita El País un artículo de The Times cuando afirma que: “Un total de 4.000 porciones de caviar, 3.000 patos, 16.000 huevos, 3.000 tartas de chocolate y vainilla, champán francés y 8.000 cajas de bombones Ferrero Rocher” serán servidos en la fiesta de cumpleaños que promete superar a la del año pasado (¡que salió por 1,2 millones de dólares!).
Y una vez expuestos los hechos (con algo de opinión) de esta historia, dejo que cada uno piense en su conclusión. Seguro que las fotos de su casa ayudan....
Sigue leyendo...
domingo, 8 de febrero de 2009
Cosas insignificantes que sin embargo me hacen feliz:
-Las rayitas en la carretera que hacen tacatacataca y te tiembla el cuerpo
-Llegar al semáforo justo cuando se pone en verde
-Cuando voy en coche medio dormida y apoyo la cabeza en el cristal y el sol me calienta y me mece
-La lluvia cuando no llevo tacones y puedo permitirme que me empape
-La nieve si estoy en casa y no tengo nada que hacer
-Las chimeneas
-Dormir hasta tarde, a tu lado
-Escuchar una y otra vez esa música que siempre me hace sentir bien: ben harper, gotan project, jack johnson, saint germain, thievery, fat freddy’s drop, ojos de brujo, la mala, red hot chili peppers, sublime, tom petty, portishead, y tantos otros
-Papá cortando jamón con las gafas en la punta de la nariz y Vodkita, perrita fiel, a sus pies
-La risita que se le escapa a mamá cuando hace una interpretación libre de un comentario (y lo relaciona con algo sensual o sexual)
-Vivir al lado de todos mis primos
-Ver la cara de la gente cuando digo que tengo una hermana gemela
-Los esporádicos abrazos de mi hermano
-La casa de las Descalzas
-Sela
-El lomo ibérico, los huevos estrellados y el foie
-Las aceitunas, de cualquier color pero con hueso, acompañadas de patatas fritas y pepinillos
-Concinar, mínimo para dos
-Comerme la pasta mientras se cuece (de hecho, ir probando todo lo que cocino)
-Ben & Jerry’s Half Baked y Chunky Monkey, a medias contigo
-Las golosinas
-Tener ventana en el avión, a poder ser salida de emergencia
-Apretar el cinturón de seguridad en el avión porque estoy más delgada que el pasajero anterior
-Ver que aparece una ventanita en la pantalla del ordenador que sólo dice "...", como un suave toc toc toc en la puerta, y saber que es Jota
-Los libros que me enganchan y no me dejan dormir de noche para seguir leyendo
-El sonido de las olas del mar
-Nadar
-Ver y hacer fotos
-Contar una y otra vez cuántos países he visitado, y darme cuenta de que la mayoría han sido contigo
-Caminar descalza
-Encontrarme el cepillo de dientes ya preparado (con pasta y mojado) por mi Adam o mis hermanas
Y a ti, ¿qué cosas insignificantes te hacen feliz?
Sigue leyendo...
jueves, 5 de febrero de 2009
De película
(Para Fermín y Benito)
Como salidas de una película, hay escenas de la vida que no parecen reales, sino ideadas por un director o guionista.
En Madrid hace unos meses estaba yo en La Alegria cuando me creí parte de una peli de Almodóvar. Busqué al genio gordito pero no le encontré, ni tampoco su cámara. Estaba Fermín en la barra y Benito sirviendo menús del día en el comedor a rebosar de gente. Un murmullo constante como banda sonora. Una mezcla de olores despiertan mi apetito. En nuestra mesa, la de la esquinilla, lentejas de primero y de segundo lomo de cerdo con patatas y huevos fritos para todos, olé! si es que no se puede ser más castizo. Sentada en una banqueta compartía mesa con otro madrileño de pura cepa y un americano que se chupaba los dedos con la comida.
De pronto, Benito, que por aquel entconces no me conocía, se acerca a mi mesa, señorita. ¿Helena?, imaginen mi asombro, yo que estaba de incógnito para que no me tratasen de forma especial por ser la hermana de la alegría del barrio, tiene una llamada. Y yo, sin salir de mi asombro, sigo a Benito hasta la cocina donde Luci fríe sin descanso patatas y huevos y filetes y más patatas. Una cocina pequeñita, como de playmobil, en la que Luci es la reina de los fogones y se las apaña sin problema para preparar tres entrantes y tres segundos distintos cada día. Eso sí es arte.
Al teléfono la alegría del barrio, no podía ser otra. Charlamos un poco y vuelvo a mi banqueta blanca en la esquinilla. Se ha vaciado el comedor y quedan un par de hombres fumando un cigarrillo y bebiendo un carajillo. Ahora que me han desenmascarado Fermín se acerca a saludar, secándose las manos en el delantal, Benito le sigue. Ellos no me conocían, pero yo no estaba en La Alegría por casualidad sino por recomendación.
Sorprendentemente uno de los hombres asegura haberme reconocido, sí hombre sí, esta es la del Cinco Días, ¿verdad?, y tiene toda la razón. Es el Kioskero y descubro que tiene una memoria extraordinaria, han pasado por lo menos seis meses desde aquella contraportada. De pronto acaparo la atención de todos los allí presentes, todo hombres porque Luci aún anda en la cocina. La escena es de lo más peculiar, y yo sigo esperando a que aparezca Almodóvar.
Hoy sin embargo, en la otra punta del mundo, me he sentido como en una peli del gran Tarantino. De castizo poco. Todo lo contratio. Adam y yo con resaca, llevamos más de 15 horas sin comer y en el estómago un par de botellas de Rioja cada uno. Hace cuatro horas que estamos trabajando pero estamos que morimos y necesitamos comida, grasienta a poder ser. Lo único que coincide con la escena anterior son las patatas fritas. Son las 12:30 de un miércoles cualquiera, en un McDonalds de Manila. Y no es un McDonalds cualquiera porque al entrar nos ha tomado nota una chiquita muy amable, quien a su vez le ha pasado el pedido a la cajera. Mientras Adam paga yo busco mesa, misión imposible, está a rebosar. Milagro, se levantan unas niñas de uniforme y no han dado dos pasos que un muchacho ya ha vaciado y limpiado la mesa y con una sonrisa me llama. Al mismo tiempo aparece Adam con una camarera a su vera que lleva la bandeja con nuestra comida. Esto sí que es fastfood y fastgood. Cuarto de libra con queso en una mano, patata en la otra, me doy cuenta de repente de que estamos fuera de lugar. Alguna mirada indiscreta, susurros, sonrisas de quienes nos rodean confirman que ellos también lo notan. Adam con traje y yo con el vestido más sexy pero formal que tengo, maletín, taconazo. A nuestro alrededor decenas de niñas de colegio, con uniformes blancos que cubren hasta debajo de las rodillas. Algunas familias, bebés. Casi todos comen pollo o espaguettis, y arroz. Todos Filipinos, bajitos, pelo negro, ojos ligeramente rasgados, labios gruesos, piel oscura. Me parece como si de pronto ellos fuesesn todos un decorado y nosotros los protagonistas de una escena que sólo puede ser de película.
Corten!
miércoles, 4 de febrero de 2009
Manos - Juan José Millás
lunes, 2 de febrero de 2009
Reflexiones sobre ascensores en Filipinas
domingo, 1 de febrero de 2009
Manos que van y vienen
Sus manos recorren mi cuerpo con el mismo cuidado, tacto y dedicación que lo hacían hace unos años. Mientras ella se concentra en buscar nudos y contracturas, yo pienso en sus manos. Pienso en ellas y en todas aquellas que veo a diario aquí. Manos que van y vienen, que todo lo tocan. La mayoría son pequeñas, uñas cortas, piel oscura. A lo largo del día veo cientos de ellas. Manos que van y vienen. Casi todas mueven rápida y ágilmente su pulgar para escribir mensajes de texto. Otras trabajan sin descanso en tareas que me parecen cuanto menos inútiles, como las de ese señor mayor que cada mañana arreglan sin descanso sus periódicos tirados en la acera, o quienes ordenan sus sellos de caucho por tamaño y color aunque no los mire nadie. Manos que van y vienen. Algunas me desconciertan, como en el ascensor de la oficina donde cada vez que lo uso, sin execpción, veo a hombres y mujeres urgando su nariz, sacándose espinillas o quitándose caspa del pelo. Me desconcierta, me irrta, me descoloca. En los semáforos tocan mi ventana sin cesar, unas simplemente piden limosna, otras venden desde cigarrillos a estropajos, pasando por cacahuetes y empanadas, pero absolutamente todas tocan mi ventana de forma insistente, como si por eso les fuese a hacer más caso. Manos que van y vienen. Otras son impacientes y sus dedos galopan sobre las mesa o sobre los espejos del ascensor de antes, o contra las ventanas de los bares, ansiosas. Unas fuman, otras dirigen el tráfico, algunas rebuscan entre la basura. Pero las manos que ahora me tocan son bellas, sabias y fuertes y recorren mi cuerpo como si lo hubiesen hecho todos los días de mi vida. Sus manos son únicas y las reconocería en la oscuridad si me tocasen un sólo segundo. Sus manos no las cambiaría por otras.










.jpg)