martes, 22 de abril de 2008

Katmandú




















Katmandú es la capital (y ciudad más grande) de Nepal, uno de los países menos desarrollados del mundo. Una guerra civil que ha durado diez años (1996-2006) ha mermado sin duda en su economía y el turismo ha disminuido terriblemente. El país empezó a ser popular en los años 50 cuando el Everest empezó a atraer turistas, en los 60 se convirtió en uno de los destinos más sonados entre los hippies. Entonces la venta y consumo de hachís era legal, sin duda uno de los atractivos para la comunidad hippy.





























Con algo más de un millón de habitantes, Katmandú es la principal urbe de Nepal. Hubo un tiempo en que eran tres las ciudades del valle, incluyendo Patán y Bakhtapur. Hoy ambas parecen ser extensiones de la capital. Katmandú es una ciudad de contrastes, con dos caras, tal y como la describe la Lonely Planet, y es fácil de entender una vez estás allí. Una ciudad sucia, con tráfico, polución y pobreza. Al mismo tiempo, un lugar espiritual, lleno de templos y peregrinos, budistas e hindús.

 






















Lo primero que me llama la atención es que las montañas que rodean el valle en el que se encuentra Katmandú no son demasiado altas, y no tienen nieve. Y aquí es donde está el Everest, el pico más alto del mundo? Bueno, la verdad es que no, el Himalaya está a cientos de kilómetros. Por otro lado, la polución y la niebla no siempre permiten ver las montañas que enmarcanel valle. Segunda desilusión es el ambiente que se respira en los templos. Nada de espiritualidad, silencio, paz o tranquilidad. Los templos, además, están descuidados, las fachadas estropeadas por la polución. En algunos hay sangre, plumas, restos de ofrendas para los dioses.


 















 
















Sin embargo la ciudad y sus alrededores tienen algo mágico, es difícil de explicar, porque es un sentimiento, algo interno. Hay templos pequeños, grandes, inmensos.

















 























Las velas, las flores y las campanas juegan un papel importante. Y aunque de primeras pueda sorprender, lo cierto es que después de unas horas todo se ve distinto. Callejuelas con encanto, arquitectura medieval, estatuas y más templos. Llama la atención que algunas estaturas tienen cerca de mil años y sin embargo están en mitad de la nada. En medio de un mercado, de una callecita, las usan como tendederos, basuras, tenderetes….





























Dos sitios que hay que visitar son Durbar Square y el Templo de los Monos. Hay monos en muchos de los templos, pero este último, evidentemente, se lleva premio. Y cuidado con ellos! Ya aprendí la lección en Indonesia. Se acercan silenciosamente y siempre hacen alguna trastada.

 





























Los nepalís son pobres, muy pobres, pero hospitalarios. Les gusta hablar con los extranjeros, y practicar el poco inglés que saben. Todos quieren hacer de guías y enseñarte la ciudad, a cambio de una buena propina. Los niños corretean por lacalles, juegan y ríen y parecen felices.






















































Constantemente hay grupos que celebran. Bodas, funerales, alguna festividad religiosa. Llevan sus mejores ropas, más flores, colorido. Hay música en las calles y cientos de vendedores de souvenirs, con los que regatear durante horas, si te dejas. Prácticamente todos los edificios en el centro tienen un restaurante en la azotea, y es agradable esperar tu comida al aire libre, con vistas a los templos de los alrededores y a la gente que pasea, come, charla… en las calles.













































Merece la pena sin duda hacer un viajecito de medio día –o día completo si hay tiempo- a las montañas. Las carreteras te dan la impresión de haber viajado en el tiempo, hacia atrás por supuesto! Vacas, caballos, burros, gallinas…. en los arcenes. Los autobuses y camiones van llenos hasta arriba, nunca mejor dicho porque suelen llevar gente sentada en el techo! Y es impresionante porque encontrar una carretera asfaltada hace menos de 20 años es como un milagro. Además, cuando la carretera se estrecha ningún conductor se hace a un lado para ceder el paso al del sentido contrario, así que el más macho, el más “valiente” no frena ni cede, y el otro acaba echándose a un lado en el último momento! Y como los coches y demás vehículos parecen no tener ni frenos ni suspensión, es toda una aventura. Pero el paisaje es increíble. Las montañas, el valle, los riachuelos, las casuchas como de hace dos siglos con sus habitantes sentados en la acera o en carretas.

 














En definitiva, visita Katmandú con pocas expectativas, y déjate sorprender!



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miércoles, 16 de abril de 2008

La Amistad

Leía el otro día sobre la Amistad, y me emocioné. Últimamente echo de menos a mis amigos. Me da miedo que piensen que soy la peor amiga del mundo, porque nunca estoy. No estoy para celebrar cumpleaños, ni para ir al cine. No puedo ir a cenar, ni preparar fajitas en casa de mis padres. Ya no hay “mis padres no están este finde, os venís a la piscina, cenar, dormir?”. Sin embargo, en todos estos años que he pasado lejos, nunca me he sentido tan cerca como ahora.

Es cierto que la mayoría de los que fueron mis amigos ya no están en mi vida, tal vez porque yo no supe estar en las suyas. La amistad es cosa de dos, cuando uno lo hace todo, se acaba quemando. Pero los que sí están, quienes sí estáis, quiero que sigáis. Me da vida pensar en vosotros, y hacer planes imaginarios para el fin de semana, aunque sé que el fin de semana no llegará hasta agosto o septiembre, cuando vuelva a estar en casa. Y cuando hago esos planes, echo de menos los reales.


Echo de menos sentarme en el césped del parque del oeste, de noche, mi coche y tu coche cerquita, y charlar, callar, soñar, divagar, disfrutar simplemente de tenerte a mi lado, para lo bueno y para lo malo. Echo de menos que me digas que soy mágica, porque cuando estoy contigo así lo siento. Echo de menos ver los Madrid-Barcelona juntos. Un par de años no te tuve y cuando volviste a mi vida supe que esta vez te quedabas. Echo de menos tus abrazos.


Echo de menos esa casita con dos gatos y vistas. Los enfados que me duran cinco minutos porque una vez más me toca conducir hasta el centro, buscar aparcamiento, conducir de vuelta por la noche…. Porque a veces creo que es porque no tienes coche, porque vives en la línea gris y como muchos otros te parece que todo lo que está fuera está demasiado lejos. Y después me doy cuenta de que tienes razón, qué hacemos si vienes tú a mi zona, sentarnos en mi casa? Echo de menos ese amargo sentimiento cada vez que entro en tu casa y veo que ha pasado un año más y mi lámina de Klimt sigue sin estar ahí, pero está el cuadro de chocolate. Echo de menos las cartas, los diccionarios en la mesa que nos explican la diferencia entre un puente y un viaducto cuando nos da por preguntárnoslo. Echo de menos tu cocina pequeñita y tu casita tan limpia y siempre acogedora.


Echo de menos a esa amiga que se convirtió de la noche a la mañana en la amiga de Sophie, para después pasar a ser nuestra amiga. Echo de menos tu manía por la uñas cortas (porque si no te dan grima), tu piel blanca y manos temblorosas. Echo de menos descolgar el teléfono y oír tu voz, o llamar a tu casa –ese número con tantos 4- y hablar con tu mami unos minutos.


Echo de menos a quien fue mi mejor amiga, con quien compartí todos esos años de cole, de uniforme -falda corta, jersey rojo-. Las miles de horas de ruta, los amores de quinceañeras, los cabreos con nuestros padres, el parque, tu familia, el suelo de mármol, la casa que debería estar en la playa y no en Madrid. Los gatos. Los mil y un gatos. Tu abuela Pilar.


Echo de menos a la niña más buena que conozco, la mejor amiga del mundo, aunque nunca hemos hecho mil planes juntas, nunca hemos ido de compras, nunca salimos a cenar solas, ni nos llamamos todos los días. Echo de menos compartir bus a las 7 de la mañana hasta Princesa, tanto como echo de menos a tu papi en el Punto preguntándome por mis notas! Echo de menos las visitas después de misa, simplemente porque sí, porque me quieres y yo te quiero.


Echo de menos a esa linda andaluza que me dio vida en Pensilvania. Echo de menos nuestros viajes por el país: Chicago, Nueva York, DC, Puerto Rico... Echo de menos nuestras teorías sobre las calorías, las promesas que nos hacíamos sobre el gimnasio, comer menos, beber menos…. Echo de menos lo fácil que era la vida entonces, y lo difícil que la veíamos. Echo de menos que ella estuviese siempre ahí para mi y yo para ella, pero no porque ya no lo estamos, sino porque ahora ya no lo necesitamos de esa forma. Echo de menos su risa y sus ojos brillantes.


Echo de menos a mis primos, que son los mejores. Echo de menos pasar a la casa de al lado -“mamá me voy al lado, vuelvo en un rato”- y dejar que el tiempo vuele, hablando de nada y de todo. Echo de menos soñar en voz alta con mis primos, hacer planes imposibles. Echo de menos imaginar una urbanización en la que sólo viviríamos nosotros. Echo de menos pensar “por qué no nos vamos a Sela ahora?”, e ir! Echo de menos reírme con ellos.


Echo de menos a mis hermanas, porque ellas me dan la vida. Echo de menos hacer las paces con una sonrisa (pero NO echo de menos pelear). Echo de menos mi pisito favorito de Madrid, con esa terraza grande, plantitas, un gato de vez en cuando, rodeada de tejaditos, la habitación arriba. Echo de menos a ese rubito que no me robó a mi hermana, sino que se convirtió en un hermano. Echo de menos a quien consiguió que mi hermana se centrase y descubriese lo que le gusta y le interesa, para llegar a hacerlo y disfrutarlo, con él siempre a su lado apoyándola. Echo de menos dormir con ellas, y pasar horas charlando cuando deberíamos estar durmiendo. Echo de menos la tercera cama que mamá quitó hace años porque dos ya no estamos mucho por ahí. Echo de menos saber que pase lo que pase, siempre estaremos las unas para las otras.


Echo de menos a Vodka, y a todos aquellos que saben quién es. Echo de menos a muchos, pero esos quedan para otro día. Hoy quienes contáis sois vosotros.

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martes, 8 de abril de 2008

Hay vida después de Internet?

El otro día caí por casualidad en un artículo que propone 10 formas en que Internet puede morir/desaparecer/transformarse repentinamente. El artículo deja mucho que desear, sin embargo he de reconocer que me planteé cómo me afectaría tal cambio.

Yo soy de las que duerme con la PDA debajo de la almohada conectada al wireless por si llega algún email en mitad de la noche (como Madonna). Creo que todos sabemos que leer emails en mitad de la noche no es vital para mí ni personal ni profesionalmente. Sin embargo, estoy tan enganchada que no me planteo si quiera desconectar cuando duermo –ni el teléfono ni internet-. El pobre que comparte cama conmigo no lo entiende. No entiende por qué según entramos en un edificio, ya sea una oficina, un restaurante o un aeropuerto, lo primero que hago es ver si hay un wireless al que engancharme, no entiende por qué necesito chequear mi email en los atascos...


Y aunque reconozco que esta adicción es un poco extrema, es cierto que cuando miro a mi alrededor sólo veo a gente enganchada a sus gadgets, ya sea la PDA, el ipod, el móvil...


Así que me he puesto a pensar… cuánto tardaría en darme cuenta de que Internet ha desaparecido? Un día normal lo primero que hago es abrir la bandeja de entrada de mis dos cuentas de email principales, al de trabajo y la personal, al mismo tiempo leo el periódico en versión digital (la excusa es que al estar lejos de casa me es difícil encontrar la prensa que me interesa en papel. Pero aún cuando estoy en Madrid le echo un vistazo a la versión impresa, y el resto del día dependo de Internet.). Ok, aquí me doy cuenta de que algo no funciona, y sin duda pienso que es mi ordenador. Reinicio. Nada. Culpo al router. Lo reinicio. Nada. Será el proveedor de la conexión? Sí, seguro que es eso.


No hay problema, para eso tengo una PDA con conexión inalámbrica y GPRS. Tampoco funciona. Aquí ya la historia empieza a estresarme. Trabajar sin Internet es difícil, no hay emails, olvídate de buscar información sobre empresas, entrevistados, noticias del día… habrá que volver a consultar hemerotecas, bibliotecas, fichar a un periodista local? Uf…. Me da miedo pensarlo.


Pero cómo afectaría a mi vida personal? Cómo me comunicaría con amigos y familia? Ni email, ni Messenger, ni Skype… nada! El teléfono es una opción claro, pero qué caras son las llamadas internacionales, y eso si tengo los números…. Cómo mantener el contacto con aquellos que están muy lejos y de quienes no tengo ni tan siquiera el número?


Si mañana desaparece Internet, juro volver a meterme en la cama y no levantarme hasta que lo reinventen. Me dará miedo enfrentarme a una nueva vida, que en realidad sería como volver atrás 10 años, simplemente 10 años… y ya no sabemos vivir sin Internet.


Bendito Internet.

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lunes, 7 de abril de 2008

Quién se resiste a un Sudoku?

Todos acabamos matando tiempo mientras estamos en la oficina.... así que aquí está mi favorito (va por ti mon père)

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Cerebro Cerebrito

Yo me lo paso pipa....

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viernes, 4 de abril de 2008

Vuelta a empezar



Hace tanto que no escribo que no sé si me acuerdo de cómo hacerlo... tantas excusas para no escribir, tan fácil dejarlo para más tarde, para mañana, para el fin de semana. Y han pasado seis meses. Mi teclado no tiene eñe ni acentos, así que escribir puede convertirse en un martirio, esa es una de las excusas….

Han pasado seis meses, y la última vez escribía desde Indonesia, recién llegada de un viaje por Zambia, Botsuana y Zimbabue, sí Zimbabue! La situación era terrible, recuerdo la frontera con Zambia porque estaba totalmente saturada por familias enteras intentando escapar de una realidad insostenible.

Hoy escribo desde mi pisito en La Marina de Dubai. Veo el mar por la ventana! Yo, madrileña de pura cepa, siempre he adorado el mar, y su sonido. Incluso en Virginia conseguí tener el mar fuera de mi ventana. Convencí a Adam para que se bajase de internet –de manera ilegal por supuesto- una grabación del sonido de la olas, y los fines de semana cuando nos despertábamos poníamos la grabación en “repeat”, abríamos una ventana y dejábamos que el sol nos acariciase mientras disfrutábamos de la brisa marina. Es increíble lo que la imaginación puede hacer por nosotros.

Es curioso, he pasado el último año y medio viviendo en islas, primero Filipinas tres meses, después Indonesia 10 meses, y sin embargo nunca he tenido el mar, o el océano, cerca de mi casa. De hecho en Manila y en Yakarta no hay playa. Y ahora, aquí estoy, en Dubai. Rodeada por desierto y mar. Bueno, y miles de rascacielos. Pero veo el mar! Para ir a la playa sólo tengo que cruzar la calle y aunque de fondo también veo cientos de grúas, si cierro los ojos y me concentro, me parece que vuelvo a estar en una islita virgen en Palawan, Filipinas.

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jueves, 8 de noviembre de 2007

África

Este es un relato de viaje, mi primer viaje al África Subsahariana. Un viaje que me ha sorprendido, me ha emocionado, y me ha marcado. Bienvenidos a un paseo por mi viaje a Zambia, con visitas a Zimbabwe y Botsuana!



Las cataratas Victoria son las más grandes del mundo, casi dos kilómetros de largo y más de 200 m de alto! Separan Zimbabwe y Zambia, y las nutre el río Zambeze, que es mucho más caudaloso en Zimbabwe. Esta es la época seca, no ha llovido desde hace meses, y el lado de Zambia no aporta mucha agua a las cataratas.



Pese a que esto suena a que no es buen momento para visitar las cataratas.... Nada más lejos de la realidad! Cuando vas a Zambia tienes mejores vistas a Zimbabwe, que tiene mucha más agua! Por otro lado, en Zambia hay una islita llamada Livingstone (Dr Livingstone "descubrió" las cataratas en el s.XIX y les puso el nombre de la Reina Victoria). Esta isla no puede visitarse en la época de lluvias por varias razones: la isla queda prácticamente cubierta por el cauce del río, y además la corriente es demasiado fuerte. Sin embargo en esta época del año nuestro hotel organiza desayunos semi privados en la isla. Estos incluyen un baño en el río, bueno, en la catarata misma! Esto es para los valientes, porque la corriente sigue siendo muy fuerte y os aseguro que impresiona estar justo al borde de la catarata, con una caída de 200m justo delante de ti. El truquillo está en que hay una mini piscina natural, o más bien una especie de hueco de unos 2m cuadrados y 1,5m de profundidad, donde tu cuerpo está prácticamente sumergido y por lo tanto protegido de la corriente. La impresión es única, y por eso llaman a este lugar "el trono del Diablo".



Pero nuestro hotel no sólo está al borde del Zambeze y a unos metros de las cataratas, ademas hay cientos de monos, cebras, jabalíes africanos (bueno esto lo he sacado del diccionario… en inglés es “warthog”, y para que nos entendamos todos, es “Pumba” el animalejo de El Rey León) y jirafas en el jardín. Tal y como lo cuento. Los monos son una pesadilla (y para que yo lo diga....) y te avisan desde que llegas hasta que te vas de que está prohibido darles de comer, y recomiendan encarecidamente que no se coma en el jardín de las habitaciones. Por supuesto Adam y yo decidimos ser especiales y según llegamos pedimos algo de comer y nos preparamos una mesita en el jardín. No habían pasado ni 5 minutos que ya teníamos dos familias de monos rodeándonos! Impresiona...A mi la escena me recordó a Los Pájaros...


Son tantos los animales que hemos visto! He hecho distintos safaris, en todo-terreno, barco, y a caballo! Creo que el que más me impresionó fue el del barco, en Chobe. Chobe es la reserva con la población más extensa de elefantes en África! Y está en Botsuana. Un lugar precioso, en una isla por la que ha habido varios enfrentamientos en un pasado no muy lejano. Unos querían que fuese parque o reserva para animales, otros creían que dedicarla a la agricultura sería más apropiado. Ganaron los primeros.



Vimos cientos de elefantes, de todos los tamaños, cruzando el río, revolcándose en el barro, corriendo por las laderas y llanuras. Una experiencia inolvidable! Asimismo, hay decenas de hipopótamos. Cuando llegas y ves un ojillo asomando te emocionas, al cabo de un rato empiezas a ver algún grupo de 4 o 5 espaldas de hipopótamo.... Al cabo de media horita si te descuidas te encuentras con grupos de 20 hipopótamos de todos los tamaños. Son graciosos, se pelean y hacen ruidos extraños como gruñidos, pero son vagos y muy grandes así que sus peleas consisten en abrir bien la boca y sacar el cuerpo del agua, mientras gruñen e intentan intimidar al de al lado. Dicho esto es importante recordar que el hipopótamo es uno de los animales más peligrosos del mundo. Vamos, que no deben de ser tan perezosos todo el tiempo.


Manadas de búfalos, antílopes de todo tipo, impalas, avestruces, más “pumbas”, cebras, hienas (qué feas son! Y qué cara de malas)....



Pero sin lugar a dudas, los más impresionantes son los leones. Aquí va la experiencia más maravillosa de mi vida: fuimos a Zimbabwe a visitar una reserva de leones, en la que tienen normalmente de 6 a 10 leones menores de dos añ
os y separados por grupos de edades. Estos leones son huérfanos -por distintas razones: sus padres han muerto, han sido abandonados o se han perdido- y los cachorros de león no suelen sobrevivir cuando esto ocurre, necesitan aprender, entre otras cosas, a cazar. Y es precisamente lo que hacen en este centro, les preparan para la vida adulta. Aquí viven y aprenden a relacionarse con otros animales, mientras se les enseña a cazar y sobrevivir solos. Cuando tienen unos 18 meses son trasladados a otra reserva en la que ya no interactúan con humanos. Ahí se quedan hasta que están preparados para ser devueltos a su hábitat natural.

Cuando llegamos al centro éramos 5 personas y tuvimos que elegir un grupo de leones para visitar: -por llamarlos de alguna manera- bebés (5 meses), niños (un año) y adolescentes (18 meses y a punto de ser trasladados). Nos decidimos por estos últimos. Sin embargo, nos esperaba una sorpresa, por ser un grupo tan reducido (suelen ser 30 personas o más) y todos jóvenes, los encargados decidieron autorizarnos a ver a los tres grupos!

Cuando digo ver, tal vez debería corregirme y decir tocar, jugar, abrazar..... Sí, estuvimos acariciándoles al principio, jugando con ellos después, abrazándoles al final..... INCREÍBLE! Al principio te parece que estar a un metro de un león es impresionante, cuando tocas a uno por primera vez lo haces con la mano temblorosa. Pero una vez que empiezas a jugar con ellos les pierdes el miedo. Ahora sí, nunca hay que perderles el respeto! Y no sólo porque al fin y al cabo son animales salvajes, también porque son leones jóvenes y juguetones y en un momento dado el juego puede complicarse!

Sin duda este viaje ha sido una experiencia única. Me ha cambiado las ideas, los sueños y, por qué no, hasta los ideales.
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sábado, 22 de septiembre de 2007

Cremación hindú , mejor descrita con imágenes que con palabras


Básicamente para quien no tiene ni idea de cuáles son las creencias de los hindús respecto a la celebración de la vida y la muerte, la cremación es todo un espectáculo.





Sophie, Carlos y yo
tuvimos la oportunidad
de
ir a una, por casualidad.




Estábamos en el coche en Bali y el
conductor nos gritó “mirad, una cremación, paramos?”.



Y paramos. Aquello parecía una fiesta, una celebración. De primeras parecía una boda.




Decenas de personas, tal vez 200, de todas las edades, hombres, mujeres y niños reían, charlaban, cantaban… mientras otros preparaban el cuerpo y el ataúd para luego trasladarlo a una especie de descampado.


En el descampado la gente comía, reía,

había música constantemente….



Si hasta vendían helado!

Y fue allí donde quemaron el cuerpo. Y digo el cuerpo porque así es como fue,

no queman un ataúd con el cuerpo dentro, no, queman el cuerpo.

Las fotos y los videos son mejor descripción que

mis palabras, seguro.

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sábado, 25 de agosto de 2007

Los Orangutanes de Borneo













Este es el diario de un apasionante viaje a la jungla de borneo en busca de Orang Utanes. Hace días
que quiero escribir este “post”, pero nunca encuentro el momento, ni las palabras. Después de darle muchas vueltas, hacer bocetos en mi PDA, organizar ideas en mi cabeza…. He decidido hacer lo de siempre: un “post” espontáneo, en el que pienso escribir lo que pasa por mi mente, sin que me preocupe si está muy bien escrito, regular, o fatal. Porque este post es mucho más que palabras, es la descripción de una experiencia indescriptible, aunque voy a intentar dejar los sentimientos a un lado, para que sea un poco más fácil.

El viernes pasado, 17 de agosto, aprovechando que era festivo (Día de la Independencia de Indonesia) nos decidimos a hacer un viajecito de aventura. (Antes de viajar pasamos por varios días de preparativos, una pesadilla! Como el viaje era a la jungla en Kalimantan donde la malaria es ya parte de la familia, nos recomendaron llevar repelente de mosquitos y pantalones y camiseta de manga larga. Y aquí empezó nuestro mal sueño! Encontrar una camiseta de manga larga en Indonesia, que no tenga escote, ni cositas bordadas, es imposible!)

El viernes por la mañana volamos de Jakarta a Semarang (también en Java), donde cogimos un segundo vuelo a Pangkalan Bun, en Central Kalimantan (muy al sur). Un viajecito de 20 minutos en coche para después embarcarnos en un klotok, un barquito que durante tres días se convirtió en nuestro medio de transporte, casa, restaurante y biblioteca.

Tres amigos, tres guías, tres reservas de orang utanes y tres días para visitarlas. Que tendrá el tres?

Los orang utanes (orang=hombre, utan=bosque en indonesio) son esos simios de largos brazos y pelaje rojizo que tanto se parecen a nosotros. Los orang utanes son nativos de Indonesia y Malasia, pero hoy sólo pueden encontrarse en libertad en las selvas de Borneo y Sumatra (Indonesia). Nosotros estuvimos en Borneo. Los orang utanes, como voy a explicar más adelante, son una especia en vía de extinción, por eso están extremadamente protegidos. La tala indiscriminada en las selvas, principalmente por las grandes multinacionales mineras, han contribuido a destruir su hábitat. Además, las orang utanes sólo tienen hijos cada 7 u 8 años, con lo que su reproducción es difícil.

Las reservas que visitamos tienen tres misiones similares: en la primera se enseña a orang utanes huérfanos a sobrevivir en la jungla, solos o con una madre adoptiva. En la segunda se enseña a orang utanes domesticados a volver a vivir en libertad. En la tercera hay un poco de todo, pero principalmente tratan a orang utanes enfermos o heridos, para después devolverlos a la jungla. Las reservas están en un “parque nacional” en los márgenes del río que separa la jungla de los pueblos aledaños. La primera reserva que nosotros vistamos es también la más pequeña y tuvimos la oportunidad de ver a una madre con su bebé que se acercaron a la plataforma de alimentación. Esto de la plataforma suena fatal, pero no es más que una plataforma de madera en medio de la jungla en la que los “ranger” ponen decenas de kilos de plátanos para los orang utanes. Aquellos que quieren se acercan a comer, y si tienen suerte hasta les dan leche con azúcar.

Resulta que la base de la dieta de los orang utanes es la fruta, y su favorita son… los plátanos, claro, y la leche. Como son muy golosos, le añaden un poco de azúcar a la leche. Resulta curioso pensar que estos animales que llegan a medir entre 1,20m y 2m y pesan de 40 a 120 kilos se alimentan de plátanos y leche!


Algo más de información sobre los orang utanes: las hembras son mucho más pequeñas que los machos, más o menos la mitad en peso y en altura un par de cabezas más bajitas. Los orang utanes no viven en manada, en contra de lo que muchos piensan. Los machos y las hembras se juntan para “hacer bebés” (sí, sí,, esto también lo hemos visto en vivo y en directo).

Los machos adultos (a partir de los 15 años) pasan la mayor parte del tiempo solos, generalmente en el suelo o ramas no muy altas. Los machos son muy posesivos y cuando llegan a una cierta edad y tamaño eligen entre desafiar al macho dominante (lucha a muerte) o buscar un nuevo territorio. Las hembras no forman grupos aunque viven en zonas comunes. Cuando una hembra tiene unos 7 u 8 anos está preparada para tener un hijo. El embarazo dura 9 meses (quien crea que no nos parecemos a ellos que lo diga, yo invito al viaje a Borneo) y es muy raro que una hembra tenga un embarazo múltiple. La madre vive con su hijo hasta que éste llega a la adolescencia o edad de reproducción, que para las hembras ya he dicho son los 7 años. Sólo entonces, cuando el bebé se emancipa, la madre está preparada para tener otro embarazo, lo cual no significa que vaya a tenerlo inmediatamente.











La visita a la
tercera reserva (Camp Leakey) fue realmente impresionante. Lo vimos todo! Al llegar nos esperaba un orang utan adolescente que encontraron malherido hace unos años y que no llega a adaptarse por completo. Le gusta estar cerca de los humanos, aunque no tiene problemas para estar por la selva. A sólo unos metros, una madre y su bebé. Además tres monitos simpáticos, de esos de pelaje grisáceo, pequeñitos y con cola (se llaman gibones). Y para completar la escena, un par de jabalís! Los gibones son rápidos y ágiles, muy amistosos, siempre cerca de los visitantes.

Cuando nos adentramos en la selva empezó a tronar y los rayos no hacían más que confirmar lo que nos temíamos, tormenta! Por suerte pudimos llegar a una de las plataformas de alimentación (otra vez esta palabreja) y ver a varios orang utanes de distintas edades interactuar. Las madres con bebés raramente comen con el resto, más bien comen cuando los demás están a una distancia considerable, y cuando saben o intuyen que otro orang utan se acerca recogen tantos plátanos como pueden, se los meten en la boca sin pelar (15, 20 plátanos!) y vuelven a trepar a un árbol donde, ahora sí, se comen los plátanos.


Creo que no he comentado que estos simios pasan la mayor parte de su tiempo en los árboles, tranquilamente en una rama o trepando y saltando de rama en rama. También duermen en los árboles, en nidos que preparan con ramas y hojas. Parece increíble pero ramas finas como brazos sujetan sin problema el peso de los orang utanes.

Volviendo a la plataforma de alimentación (ya hasta me hace gracia), en un momento dado aparecieron dos orang utanes de la mano, tierna imagen a primera vista. El guía nos explicó que eran adolescentes, una hembra y un macho, y que lo de ir cogidos de la mano, trepar de la mano, comer de la mano, no es una cosa romántica sino más bien todo lo contrario! El macho es muy posesivo y no deja que “su hembra” se separe de él. Así que así estuvieron unos diez minutos, comiendo de la manita, y después treparon a un árbol cercano, aún cogidos de la mano. Y la verdad es que pese a saber que era algo un tanto machista, la escena era preciosa!

Pero lo más sorprendente pasó un poco después, cuando volvieron a la plataforma y mientras comían se acercó otra hembra. Entonces el macho sin más soltó a su hembra, agarró a la otra y se la llevó a una esquina de la plataforma donde sin más empezaron a copular! Sobra decir que los 8 o 9 que estábamos mirando no pudimos parar de reírnos como si fuésemos nosotros los adolescentes!

Y aquí empezó a diluviar. Describo la escena: unos 10 turistas cubiertos de arriba abajo para protegernos de los mosquitos, 35 grados, humedad del… 80% y de repente CHAPARRÓN! Empapados la mayoría de los turistas decidieron correr de vuelta hacia el campamento. Nosotros nos quedamos y pudimos observar la reacción de los orang utanes ante la lluvia. Odian el agua! Los que aún estaban en la plataforma corrieron por ella para trepar a los árboles, y todos ellos empezaron a construir nidos así como “sobreros”. Lo juro, con ramas y hojas se fabrican sombreros para ponerse en la cabeza y mojarse lo menos posible. No les gusta el agua y se les pone cara de pocos amigos cuando empieza a llover.
Así que pasados unos 15 minutos y ya con poca esperanza de conseguir ver a los dos machos dominantes (el actual y el antiguo) decidimos que había llegado el momento de emprender la marcha de nuevo, de vuelta al campamento y al barco. Pero aguantar bajo la lluvia tuvo su recompensa y ya cerca del campamento nos encontramos con el ex macho dominante! Una “bestia” de casi 1,80m de altura y más de 100 kilos. Estaba tranquilamente sentado bajo la lluvia, con un “sombrero” en la cabeza (literalmente era como si hubiese cogido un arbusto y se lo hubiese plantado en la cabeza!). No le hacía mucha gracia la lluvia, pero estaba más preocupado por el estado de sus uñas, que no paro de mirar y mordisquear mientras le hacíamos un millón de fotos a tan sólo un par de metros. Cerca de él una hembra mucho más lista que él se refugiaba de la lluvia bajo el bordillo de una ventana!

El resto de turistas, o visitantes, estaban metidos en el centro de investigación, también refugiándose de la lluvia. Así que ahí estábamos nosotros, cara a cara con el ex macho dominante, todos bajo la lluvia. En cuestión de un segundo una decena de ranger (podría poner guardabosques sí, pero no me gusta como suena. Soy un poco tiquismiquis con las palabras no?) empezó a correr alrededor de nosotros, con antorchas y cazos de agua caliente. Nuestro guía (ex ranger) rápidamente nos encerró en una caseta/jaula, no sabíamos que estaba pasando así que le dejamos hacer y nos limitamos a ser testigos de excepción de algo que no ha pasado en esta reserva en meses: el macho dominante había conseguido localizar al antiguo (y más viejo).

No sé si lo he explicado antes, creo que no. Hace tres años un macho adolescente se enfrentó al macho dominante, en lo que es siempre una pelea a vida o muerte. Por suerte los rangers llegaron a tiempo para salvar la vida del macho mayor, que acababa de perder su puesto de dominante. Desde entonces el macho joven busca al otro con la misión de acabar con lo que empezó hace tres años. Lo cierto es que el macho mayor no tiene interés por pelear, pero su sentido animal le obliga a pelear si se da el caso. Habrá quien piense que lo natural sería dejarles pelear y que uno muera, tal y como pasaría en una jungla corriente. Lo malo es que no hay junglas corrientes porque los orang utanes están en vía de extinción y por ello muy protegidos. Por qué dejar morir a uno cuando se puede evitar sin alterar la vida de estos animales?

Volviendo a nuestra jaula, los rangers se separaron en dos grupos, uno tratando de distraer al macho joven, el otro haciendo que el viejo se largase antes de que se diese cuenta de lo que estaba pasando. Cuando el viejo se adentró en la selva nos dejaron salir de la jaula, siempre caminando/corriendo detrás de los rangers. Normalmente si algo similar pasa los turistas son trasladados rápidamente al centro de investigación, ya que los orang utanes son animales muy tranquilos pero también extremadamente fuertes y en un momento de ira todos nos convertimos en posibles objetivos. Pero como la mayoría de los turistas ya estaban en el centro de investigación y nuestro guía es un ex ranger, nos dejaron correr con ellos!!!!!! Fue súúúúper emocionante!!! Y todo con cámara de vídeo grabando!

El macho joven (Tom, por Tom Cruise…. Lo juro) estaba ahora ilocalizable, pero sin duda siguiendo el rasgo del viejo. Los orang utanes odian el agua y tienen miedo del fuego, de ahí que los rangers corriesen con antorchas y cazos de agua. Por fin apareció Tom, con una hembra adulta que parecía haberle hecho entrar en razón. Los rangers poco a poco fueron calmando a Tom hasta “engañarle” con plátanos y conseguir que se olvidase de pelear. Ya cuando se había tranquilizado y estaba comiendo plátanos y bebiendo leche aparecieron los demás turistas que acababan de perderse un documental de National Geographic en vivo y en directo!

Un final increíble para un viaje inolvidable. Uno de mis sueños se ha hecho realidad!!! Muchos me preguntan si el viaje ha estado al nivel de mis expectativas. Y he de reconocer que este viaje ha sido mucho mejor de lo que yo esperaba, deseaba y soñaba. Ahora sólo me quedan los gorilas….. quién se apunta?
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